Miguel Salomón Katz, socio gerente de Distribuidora Alka, sufrió un traumatismo de cráneo grave y permanece con respiración asistida en el Hospital Perrando luego de pedirle a un automovilista que no bloqueara el acceso a su local.
Un reclamo cotidiano por un garaje bloqueado terminó en una brutal agresión que tiene a un conocido empresario chaqueño al borde de la muerte. Miguel Salomón Katz, de 71 años, socio gerente de la firma Distribuidora Alka, pelea por su vida en la unidad de terapia intensiva del Hospital Perrando luego de haber sido atacado salvajemente frente a su propio comercio en la ciudad de Resistencia.
El episodio se desencadenó cuando Katz salió a la vereda de su distribuidora para solicitarle a un hombre que retirara un vehículo que obstruía el portón del garaje, imposibilitando la normal circulación y las tareas comerciales del establecimiento. Lejos de entablar un intercambio verbal o acatar el pedido, el conductor reaccionó con violencia extrema y descargó una serie de golpes directos contra el comerciante de 71 años, provocándole lesiones de severa gravedad antes de que pudiera recibir asistencia inmediata.
Tras la agresión, Katz fue derivado de urgencia al principal centro médico de la capital chaqueña con un cuadro neurológico de alta complejidad. El parte médico confirmó un diagnóstico de traumatismo encéfalo craneano grave, motivo por el cual los médicos debieron conectarlo de inmediato a asistencia respiratoria mecánica, dejándolo internado con pronóstico estrictamente reservado y bajo monitoreo continuo.
La desproporción entre el disparador del hecho y el desenlace resulta el dato más alarmante del caso: una simple advertencia por una infracción de estacionamiento derivó en un ataque con potencial homicida contra un adulto mayor. La saña del episodio sacudió a los comerciantes de la zona, quienes no solo lamentan la agresión a un histórico referente del rubro mayorista local, sino que advierten sobre los niveles de intolerancia y violencia que escalan en la vía pública ante cualquier conflicto de convivencia urbana.
En el ámbito judicial y policial, las tareas se concentran en la rápida individualización del atacante mediante el análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas instaladas en las inmediaciones de la distribuidora. Con las actuaciones a cargo de la fiscalía en turno, se prevé la toma de declaraciones a posibles testigos del ataque para reconstruir el recorrido del sospechoso y librar la correspondiente orden de captura, en una causa cuya carátula penal dependerá de la evolución médica de la víctima.
A la espera de un nuevo informe hospitalario que determine si el daño neurológico resulta irreversible, la causa pone la lupa sobre los tiempos de respuesta de la justicia para capturar al agresor. La comunidad comercial de Resistencia permanece en vilo frente a la evolución de Miguel Salomón Katz, cuya vida pende de un hilo como consecuencia de un desborde de violencia irracional a plena luz del día.













