
Los bonos y las acciones también rebotaron, aunque el indicador todavía ronda los 600 puntos básicos.
El riesgo país argentino registró una baja de casi 4% durante la jornada del martes 29 de septiembre, interrumpiendo una racha negativa de doce días consecutivos al alza. El alivio llegó acompañado de una recuperación generalizada en los títulos de deuda soberana y en el panel de acciones locales.
El indicador, que mide el diferencial entre los rendimientos de los bonos argentinos y los del Tesoro de Estados Unidos, se acercó al umbral de los 600 puntos básicos. Esa zona es considerada por los mercados como un nivel de referencia clave para evaluar el acceso al crédito internacional.
Las doce jornadas previas de suba habían generado preocupación en el mercado financiero local, ya que una tendencia sostenida al alza en el riesgo país encarece cualquier refinanciación de deuda y erosiona la confianza de inversores externos en la estabilidad macroeconómica del país.
El rebote de un solo día no alcanza para revertir el deterioro acumulado en más de dos semanas. El dato más significativo es que la baja fue cercana al 4% en una sola jornada, lo que refleja tanto la magnitud del ajuste técnico como la volatilidad que caracteriza a los activos argentinos ante cualquier señal, positiva o negativa, del entorno político y fiscal.
En las próximas ruedas se verá si la corrección tiene continuidad o si fue apenas un rebote técnico dentro de una tendencia más adversa. Los analistas suelen advertir que para hablar de una reversión genuina se necesitan al menos tres o cuatro jornadas consecutivas de caída sostenida en el indicador.
Mientras el gobierno de Milei avanza en sus negociaciones con el FMI y procura mantener el ancla cambiaria, el comportamiento del riesgo país seguirá siendo el termómetro más visible de la confianza externa. El cierre de la jornada con el indicador cerca de los 600 puntos es un respiro, no una solución.














