Del 12 al 26 de septiembre, Rosario, la capital provincial y Rafaela recibirán a 4.000 deportistas de 15 países. Entre figuras consagradas, la baja intempestiva del básquet y pasajes clave a Lima 2027, la delegación nacional apuesta a la localía para volver a la cima que no ocupa desde 2006.
Veinte años pasaron desde la última vez que la Argentina logró finalizar en lo más alto del medallero en unos Juegos Suramericanos. Con ese reto histórico como motor principal y una delegación récord de más de 650 deportistas, la provincia de Santa Fe se prepara para albergar, entre el 12 y el 26 de septiembre, la cita multidisciplinaria más relevante del continente, reuniendo a más de 4.000 atletas de 15 países en un despliegue operativo sin precedentes para la región.
El evento repartirá competencia en 60 disciplinas de 43 deportes a lo largo de 465 eventos, articulados en un esquema logístico que tendrá como epicentros a Rosario —donde se realizarán las aperturas y clausuras en el Estadio Marcelo Bielsa y el Monumento a la Bandera—, la ciudad de Santa Fe y Rafaela, además de subsedes específicas en Vicente López para el bowling y Mar del Plata para el surf. Entre las figuras albicelestes destacan campeonas mundiales y olímpicas como la nadadora Agostina Hein —que llega recuperándose de una apendicitis de último momento—, la atleta Belén Casetta, la tricampeona mundial de wakeboard Eugenia De Armas y Las Leonas, flamantes campeonas del mundo.
El antecedente local no es menor: es la tercera vez que el país alberga estos Juegos tras Rosario 1982 y Buenos Aires 2006. Justamente esa edición de 2006 en la capital nacional marcó el último gran hito, cuando la Argentina cosechó 107 medallas doradas y lideró el clasificador general. Desde entonces, el dominio continental viró marcadamente hacia Brasil —que domina el historial general con 940 oros— y Colombia, relegando al país al tercer puesto histórico (582 doradas) y a una cosecha más modesta en Asunción 2022, donde finalizó tercero con solo 56 preseas máximas.
Más allá del fervor deportivo, el mapa de disciplinas expone un trasfondo político y dirigencial insoslayable. El básquetbol, deporte insignia de las citas continentales, quedó sorpresivamente marginado de la grilla tanto en la modalidad convencional como en el 3×3, tras un cruce entre la FIBA y la Organización Deportiva Panamericana por el uso de planteles Sub 21 que desencadenó un veto que también se replicará en los Panamericanos de Lima 2027. A esto se suma la baja a último momento del cricket —que volvía al concierto olímpico para 2028— y la salida del futsal, mientras que deportes como el ajedrez y las artes marciales mixtas quedaron reducidos a meras exhibiciones en suelo rosarino.
El valor táctico de Santa Fe 2026 trasciende el podio inmediato: 30 de las disciplinas otorgarán pasajes directos o puntos cruciales en los rankings clasificatorios para los Juegos Panamericanos de Lima 2027. Deportes estratégicos como el atletismo, la natación, el hockey sobre césped, el handball y el rugby 7's repartirán cupos a los campeones y finalistas, convirtiendo a las pistas santafesinas en una aduana obligatoria para la elite sudamericana antes del siguiente ciclo olímpico.
La apuesta de presidir la cita con una delegación prácticamente paritaria entre hombres y mujeres coloca a la Argentina ante la oportunidad perfecta para hacer valer la localía frente a los gigantes del continente. Con figuras internacionales de la talla del brasileño Alison dos Santos o la chilena Francisca Crovetto en cancha, el desempeño en tierras santafesinas determinará si el deporte nacional logra reconquistar la hegemonía regional o si la brecha frente a potencias como Brasil continúa ensanchándose.















