
El crecimiento de su uso para transacciones diarias marca un cambio de perfil del usuario argentino de criptomonedas, que ya no las ve solo como refugio de valor.
El 71% de las criptomonedas adquiridas en la Argentina durante 2025 fueron stablecoins, según datos relevados por La Nación. El número confirma la consolidación de estos activos digitales como la opción preferida de los argentinos dentro del ecosistema cripto, pero lo novedoso no es solo su volumen: es el cambio en para qué se usan.
Hasta hace relativamente poco, las stablecoins funcionaban en el país casi exclusivamente como instrumento de ahorro dolarizado fuera del sistema bancario tradicional. Lo que muestran los datos más recientes es que ese perfil está mutando: cada vez más usuarios las utilizan para pagos cotidianos, desde servicios hasta compras de bienes. La tecnología que las sostiene, según el análisis, «queda en segundo plano» frente a la practicidad percibida por el usuario final.
Argentina tiene un historial largo de búsqueda de alternativas al peso para proteger el valor del dinero. Las sucesivas devaluaciones, los cepos cambiarios y la inflación estructural crearon condiciones ideales para que activos estables en dólares —aunque digitales— ganaran adopción masiva. Las stablecoins llenaron ese espacio primero como reserva de valor y ahora como medio de pago.
El dato que cambia la lectura es ese giro hacia los pagos. Que alguien ahorre en stablecoins es una conducta defensiva conocida; que las use para pagar el supermercado o servicios es un salto cualitativo que implica infraestructura, billeteras digitales operativas y una aceptación creciente del otro lado del mostrador. Ese proceso estaba en marcha en 2025 y, según la fuente, se acelera.
Hacia adelante, la pregunta es si el marco regulatorio argentino acompañará o frenará esta expansión. El Banco Central y la Comisión Nacional de Valores tienen competencia sobre el tema, pero la regulación de pagos en criptomonedas sigue siendo un área gris. Es posible que el crecimiento del uso cotidiano fuerce una definición normativa más clara en los próximos meses, aunque no hay plazos confirmados.
En un país donde la desconfianza en la moneda local es estructural, la migración de las stablecoins del ahorro al gasto cotidiano es un fenómeno con implicancias macroeconómicas reales. Si el 71% del mercado cripto ya opera con estos activos y su uso para pagos crece, el sistema financiero formal enfrenta una presión silenciosa pero sostenida desde abajo.















