En un giro llamativo, los históricos adversarios ideológicos del chavismo se pusieron a disposición para colaborar con la emergencia humanitaria en Venezuela. Donald Trump encabezó las expresiones de solidaridad desde el exterior, mientras crece el reclamo internacional para que el régimen levante el bloqueo informativo que impide conocer la real magnitud del desastre.
La paradoja política es evidente: gobiernos que durante años presionaron al chavismo mediante sanciones y aislamiento diplomático ahora ofrecen recursos y asistencia. El bloqueo a la información, sin embargo, sigue siendo un obstáculo central para coordinar la ayuda y para que el mundo comprenda la verdadera dimensión de la catástrofe.
Este escenario podría abrir una ventana de diálogo inusual entre Venezuela y potencias occidentales, aunque analistas advierten que el régimen de Maduro históricamente utiliza las crisis para consolidar control interno antes que para abrirse al escrutinio externo.















