
Lucas Trejo, futbolista argentino radicado en Venezuela, recurrió a sus redes sociales para lanzar un angustiante pedido de ayuda: no logra comunicarse con su familia desde que ocurrieron los terremotos. «No sé nada de mi familia; por favor, oren por ellos. Quiero creer que no estaban ahí», escribió con visible desesperación.
El mensaje del deportista se viralizó rápidamente y expuso una realidad que atraviesan miles de personas: la incomunicación generalizada que dejaron los sismos dificulta saber quiénes están a salvo y quiénes permanecen desaparecidos entre los escombros. El corte de luz y la caída de redes de telecomunicaciones agravan la situación.
El caso de Trejo visibiliza el drama humano detrás de las cifras oficiales y refleja la angustia de la diáspora venezolana y de los extranjeros que viven en el país. Las autoridades habilitaron canales para reportar desaparecidos, aunque su efectividad sigue siendo limitada en el contexto de la emergencia.















