El riesgo país argentino superó los 745 puntos básicos, y los bonos soberanos también abrieron con pérdidas en la jornada del lunes.
El triunfo electoral de Lula da Silva en Brasil pegó de lleno en los activos financieros argentinos. Las acciones de empresas locales que cotizan en el mercado de Nueva York llegaron a perder hasta un 10% en las primeras operaciones del día, mientras que los bonos soberanos también arrancaron con bajas generalizadas y el riesgo país trepó hasta los 745 puntos básicos.
El dólar operó con volatilidad en el mercado local, aunque sin datos de cierre disponibles al momento de esta publicación. La caída simultánea de acciones y bonos refleja una salida de capitales de activos de mercados emergentes latinoamericanos, un fenómeno que suele ocurrir cuando los inversores perciben un cambio de signo político en la mayor economía de la región.
Argentina venía mostrando cierta estabilización en su perfil de riesgo durante las últimas semanas, apuntalada por el superávit fiscal que exhibe el Gobierno de Milei y por las negociaciones en curso con el FMI. Sin embargo, la vulnerabilidad a shocks externos sigue siendo alta: el país todavía no recuperó el acceso al crédito internacional en condiciones normales, lo que amplifica el impacto de cualquier sacudida regional.
Lo que llama la atención es la velocidad del contagio: en pocas horas, un resultado electoral en un país vecino —por más importante que sea— fue suficiente para erosionar parte del terreno ganado por los activos argentinos en semanas. Eso muestra que la mejora financiera local sigue siendo frágil y dependiente de variables que el Gobierno no controla.
En el corto plazo, el Ministerio de Economía y el Banco Central deberán administrar la volatilidad sin quemar reservas ni modificar el esquema cambiario vigente. Si la caída de los activos brasileños se estabiliza en los próximos días, el impacto sobre Argentina podría resultar acotado. Si en cambio la incertidumbre política en Brasil se prolonga, el efecto sobre los mercados locales podría profundizarse.
El dato más duro al cierre de esta edición es el del riesgo país en 745 puntos: un nivel que, si se sostiene o sube, encarece cualquier posible retorno de Argentina al mercado de deuda voluntario. Ese es el termómetro más directo del costo que tiene para el país la inestabilidad regional.













