Luego de ser la figura con atajadas clave y mantener el arco en cero ante San Pablo, el arquero viajó de improviso a su país y quedó descartado para el duelo del viernes ante Central Córdoba.
En medio del punto más alto de su incipiente ciclo en Boca Juniors, Álvaro Montero sacudió la tranquilidad del predio de Ezeiza con una partida tan inesperada como urgente. El guardameta viajó de improviso a Colombia pocas horas después de la victoria ante San Pablo por la Copa Sudamericana, una decisión que obligó a reestructurar los planes inmediatos del cuerpo técnico xeneize.
El cruce de ida por los octavos de final en La Bombonera había consagrado al colombiano como el pilar del triunfo, sosteniendo la valla invicta con intervenciones determinantes ante el conjunto paulista. Sin embargo, tras el pitazo final, el futbolista de 31 años solicitó un permiso especial por motivos personales para trasladarse raudamente a su país natal, lo que confirma su ausencia para el partido de este viernes frente a Central Córdoba por la fecha en curso del Torneo Clausura.
El desembarco de Montero a La Ribera durante el último mercado de pases, procedente de Vélez Sarsfield, estuvo lejos de ser plácido. En sus primeros compromisos oficiales cometió fallas puntuales que le costaron goles en contra al equipo y desataron duras críticas por parte del hincha, aunque el futbolista logró revertir la desconfianza a fuerza de actuaciones solventes y partidos con valla en cero.
La repentina salida del guardameta expone un contraste llamativo: ocurre exactamente cuando había alcanzado su consolidación futbolística y la ratificación del puesto. Pasar de ser cuestionado a transformarse en el héroe de la noche internacional, para de inmediato volar a Bogotá en medio del calendario oficial, altera la previsibilidad del esquema defensivo justo cuando Boca transitaba su etapa de mayor solidez.
De cara al cruce del viernes en el certamen local, el entrenador xeneize deberá meter mano en la formación y definir a su reemplazante bajo los tres palos para recibir al conjunto santiagueño. La gran incógnita de la dirigencia y el cuerpo técnico pasa por evaluar el margen de días que demandará su estadía en Colombia, con la mirada puesta en que el futbolista pueda reincorporarse a tiempo para no perderse la revancha en Brasil.
La urgencia del viaje deja al descubierto que los momentos de paz dura en el ecosistema boquense duran poco. Con tres puntos clave guardados en el bolsillo a nivel continental pero sin su arquero titular confirmado para los próximos días, el mundo azul y oro aguarda precisiones sobre la fecha exacta en que Montero volverá a ponerse los guantes en Argentina.














