Un estudio exclusivo de CEOP Latam para Ámbito muestra que la demanda de un "cambio de rumbo" ya supera el 51%. El peronismo unido aventaja al oficialismo por siete puntos y la fragmentación opositora se vuelve vital para el Gobierno.
La paradoja de sostener el fanatismo pero perder la capacidad de seducción masiva empieza a consolidarse como el principal dolor de cabeza para el armado político de Javier Milei. Un exclusivo estudio de opinión pública de la consultora CEOP Latam revela que, si bien el Presidente conserva el voto duro más robusto del arco político con un 33,8% de intención de voto directa, enfrenta un techo electoral severo: el 56,9% de los argentinos asegura que bajo ninguna circunstancia lo votaría de nuevo. Este alto nivel de rechazo, medido a poco más de un año de las presidenciales de 2027, enciende las alarmas en la Casa Rosada al dejar al mandatario en una posición de extrema vulnerabilidad ante un peronismo que empiece a dar señales de ordenamiento.
El relevamiento, realizado entre el 28 de agosto y el 2 de septiembre sobre 2.279 casos en todo el país, expone con crudeza los límites del oficialismo en escenarios simulados. En un mano a mano con la oposición, Milei caería en cualquier segunda vuelta: frente al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el Presidente obtendría un 41,8% frente a un 47,9% del mandatario provincial; mientras que contra Sergio Massa la derrota sería por un margen más estrecho, con un 41,2% para el libertario y un 43,1% para el exministro de Economía. El trabajo de CEOP también midió el potencial de otras figuras, donde Kicillof lidera el techo electoral con el 47,7% (sumando voto seguro y probable), superando a Patricia Bullrich (42,2%), Cristina Fernández de Kirchner (42%) y la propia vicepresidenta Victoria Villarruel, que queda relegada con apenas el 27,9%.
La raíz de este estancamiento se encuentra en el viraje de la demanda social en un país marcado por el ajuste socioeconómico. En 2023, Milei logró canalizar la furia contra la dirigencia tradicional bajo la bandera del cambio, pero la encuesta revela que hoy el Gobierno pasó a ocupar el lugar del "status quo" al que la sociedad quiere modificar. De hecho, el peronismo aparece como el gran ordenador del tablero: si la oposición peronista asiste unida a los comicios de 2027, un candidato único de ese espacio obtendría el 41,6% de los sufragios contra el 34,4% de Milei, abriendo una brecha de 7,2 puntos. Solo la fragmentación de la oposición —con candidaturas separadas de Kicillof y el kirchnerismo puro— le permitiría al libertario liderar una primera minoría con el 33% de los votos.
El dato verdaderamente desestabilizador para el relato libertario no reside en la danza de nombres, sino en la radiografía de las demandas socioeconómicas. Ante la pregunta de hacia dónde orientarían su voto, un abrumador 51,5% de los encuestados exige lisa y llanamente "cambiar el rumbo", mientras que un 15,5% opta por "moderar" la dirección actual; en limpio, dos de cada tres argentinos reclaman corregir la marcha del Ejecutivo. Lo más alarmante para Balcarce 50 es que esta fatiga se concentra en las bases sociales históricamente volátiles: el pedido de cambio total escala al 64,2% entre los trabajadores informales de menores ingresos, trepa al 58,4% entre los asalariados formales de clases medias-bajas, y se consolida en el 58% entre los jubilados y pensionados, los sectores más golpeados por la licuadora del plan fiscal.
Con este mapa sobre la mesa, la estrategia oficialista de los próximos meses se verá obligada a redoblar la polarización y obturar cualquier intento de unidad peronista, entendiendo que el divisionismo ajeno es su único puente real hacia la reelección. En términos políticos, la Casa Rosada buscará sostener a Cristina Kirchner en el centro de la escena para alimentar el fantasma del "regreso al pasado" y tratar de pescar apoyos en el esquivo voto de centro que hoy se inclina por la moderación. El peronismo, por su parte, enfrenta la enorme presión de resolver sus internas de conducción y articular una propuesta de liderazgo nítida, sabiendo que la dispersión de sus marcas electorales es la única garantía de supervivencia que le queda al modelo de La Libertad Avanza.
La encuesta de CEOP Latam para Ámbito traza una línea clara sobre el futuro político argentino: la fidelidad casi mística que Javier Milei retiene en su tercio de base ya no le alcanza para garantizar la gobernabilidad a largo plazo ni para asegurar un segundo mandato sin recurrir al desgaste ajeno. Si bien su piso sigue siendo el más sólido e inmune a las crisis de la política local, el vertiginoso crecimiento de su techo de rechazo expone que el descontento social por la pérdida del poder adquisitivo está construyendo una mayoría silenciosa que exige un viraje económico urgente. En una Argentina donde la paciencia social cotiza al día, el rumbo inquebrantable del Gobierno se encamina a chocar de frente con el pragmatismo de un electorado que empieza a buscar, otra vez, un nuevo cambio.















