
La diputada Katia Blanc impuso una condición que terminó siendo clave: los cerca de $5.000 millones ahorrados deberán ir al Hospital Pediátrico.
La Cámara de Diputados del Chaco aprobó la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias durante doce meses en el marco de la Sesión Extraordinaria N° 4. La norma afectada es la Ley 2073-Q, que regula el sistema de PASO en la provincia, y quedará sin vigencia por un año a partir de la sanción.
La sesión terminó con dos leyes aprobadas, pero el debate tuvo un punto de inflexión concreto: la diputada Katia Blanc, del Frente Renovador, condicionó su apoyo a que el ahorro generado por la eliminación de las primarias —estimado en aproximadamente $5.000 millones— sea destinado al Hospital Pediátrico de la provincia. La legislatura aceptó incorporar esa cláusula al texto final.
Las PASO provinciales son un mecanismo que obliga a los partidos a dirimir candidaturas en una elección previa a los comicios generales. Su suspensión —aunque sea temporaria— implica que los espacios políticos definirán sus candidatos por mecanismos internos propios, sin pasar por las urnas en esa instancia previa.
El dato que cambia la lectura es la magnitud del monto involucrado: cinco mil millones de pesos que el oficialismo del gobernador Leandro Zdero prefirió resignar del calendario electoral y redirigir al sistema de salud infantil, al menos en términos formales. La condición de Blanc le dio a la suspensión un ropaje sanitario que amortigua la lectura puramente política de la medida.
La ley ya fue sancionada, por lo que la suspensión tiene efecto inmediato. Lo que resta definir es el mecanismo concreto de transferencia de los fondos al Hospital Pediátrico y si existirán controles legislativos sobre ese destino. Eso podría ser materia de una reglamentación posterior que aún no fue anunciada.
Chaco se suma así a una tendencia que se viene registrando en varias provincias argentinas de revisar o suspender las PASO bajo el argumento del costo fiscal. La diferencia aquí es que, al menos sobre el papel, el ahorro tiene un destino específico y políticamente difícil de cuestionar: la salud de los niños.















