El embajador adjunto Sun Lei calificó la disputa como una herencia colonial y pidió una solución pacífica. El posicionamiento de Pekín coincide con la escalada en el Tribunal Internacional por el millonario proyecto petrolero Sea Lion.
El Gobierno de China renovó su respaldo formal a la pretensión de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y exigió al Reino Unido que acepte reanudar las negociaciones diplomáticas. El posicionamiento de la potencia asiática, cristalizado en plena escalada bilateral por la explotación hidrocarburífera en la plataforma continental, refuerza el alineamiento de Pekín con los intereses de Buenos Aires en los foros multilaterales.
Durante una sesión en el organismo internacional, el embajador y representante permanente adjunto de China ante la ONU, Sun Lei, sostuvo que las disputas limítrofes entre Estados deben destrabarse mediante vías pacíficas y reclamó una salida institucional justa y duradera. La postura fue ratificada de manera oficial por la propia Embajada de China en la Argentina a través de sus canales digitales, donde difundieron el extracto del discurso en el que el diplomático equiparó la controversia insular con otras asignaturas pendientes de descolonización global.
El trasfondo geopolítico de este guiño diplomático expone un momento de máxima tensión entre la Casa Rosada y Downing Street por el avance del proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Ante la negativa británica de frenar la exploración, la administración de Javier Milei formalizó este martes un pedido de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, luego de que expirara el ultimátum diplomático lanzado por la Cancillería.
El dato más sensible del tablero actual es la magnitud de los intereses económicos en juego y la firmeza con la que Londres decidió blindar la operación petrolera. El proyecto Sea Lion es impulsado por la compañía israelí Navitas Petroleum junto a la británica Rockhopper, con un esquema de perforaciones proyectado para principios de 2027 que ya cuenta con el aval político del secretario de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, quien además prometió blindar a las empresas ante la que denominó coerción económica argentina.
En el plano institucional, los próximos pasos se dirimirán tanto en los estrados internacionales como en el terreno de la diplomacia bilateral. Mientras el Tribunal Internacional del Derecho del Mar analiza el pedido de medidas cautelares bajo el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), el canciller Pablo Quirno mantiene abierta la exigencia de sentarse a negociar, un escenario que por ahora el Reino Unido rechaza amparado en su inquebrantable defensa del statu quo colonial.
Con el respaldo explícito de Pekín incorporado como una carta de presión en el ajedrez geopolítico, la disputa por las islas vuelve a quedar en el centro de la agenda exterior, evidenciando que el archipiélago no solo representa una causa histórica para la diplomacia argentina, sino también un punto nodal de fricción entre potencias globales.













