
Las escrituras de la Ciudad de Buenos Aires correspondientes a mayo revelaron una paradoja llamativa: se vendieron casi la misma cantidad de propiedades que en igual mes del año anterior, pero la cantidad de hipotecas otorgadas registró la mayor caída interanual desde el relanzamiento de los créditos UVA.
El fenómeno refleja que los compradores están recurriendo en mayor medida a operaciones de contado o financiamiento alternativo, desplazando al crédito bancario como motor de las transacciones inmobiliarias. Según consignó La Nación, el mercado de propiedades se sostiene, pero sin el oxígeno hipotecario que se esperaba.
La tendencia genera interrogantes sobre la sustentabilidad del repunte del sector a mediano plazo. Si los créditos UVA no logran recuperar protagonismo, el acceso a la vivienda propia podría seguir siendo una barrera infranqueable para los sectores medios, limitando el alcance social de la reactivación inmobiliaria.















