Fabricio Bustos y Matías Viña ultiman su desvinculación en el predio de Cantilo. Con la nómina depurada, la dirigencia liberó casi 38 millones de dólares para encarar un recambio de jerarquía sin salirse del presupuesto.
La controvertida etapa de los futbolistas separados del plantel profesional de River llegó a su fin en el predio de Cantilo. Con las desvinculaciones inminentes de Fabricio Bustos y Matías Viña, la dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo dio por concluida una inédita depuración que involucró a 14 jugadores relegados en un predio contiguo al estadio Monumental. La maniobra marca el cierre de un capítulo institucionalmente complejo pero asumido por la conducción como una exigencia futbolística imprescindible para renovar las aspiraciones del equipo.
Las negociaciones de las últimas horas terminaron de destrabar las fichas finales de un vestuario improvisado. Bustos acordó la rescisión anticipada de su contrato —vigente hasta diciembre de 2027— para liberar a la institución de una masa salarial de peso, tras un paso irregular iniciado a mediados de 2024. En tanto, el uruguayo Viña interrumpió su préstamo antes del plazo fijado y reincorporó su ficha a Flamengo, dueño de su pase, esquivando de esta manera la activación de una cláusula de compra obligatoria fijada en 5 millones de dólares.
El conflicto cobró relevancia mediática por las condiciones operativas en las que entrenaban los marginados, obligados a utilizar un container como vestuario temporal ante las remodelaciones de infraestructura en el club. La escena derivó en una admisión pública del propio Di Carlo, quien semanas atrás reconoció que la institución incurrió en 'un error en las formas y en las maneras' al aislar a los futbolistas. Sin embargo, el mandatario ratificó la necesidad de ejecutar una 'cirugía mayor' para depurar un plantel superpoblado luego del truncado segundo ciclo de Marcelo Gallardo.
Más allá del desgaste institucional, los números de la movida arrojaron una ecuación contable de alto impacto: River liberó casi 38 millones de dólares sumando transferencias directas y salarios desestimados. Con ingresos por 12,7 millones de dólares provenientes de ventas como las de Andrés Herrera a la MLS o Kevin Castaño al Atlético Mineiro, y un ahorro anual de 25 millones en contratos, el club pudo financiar la llegada de nueve incorporaciones de jerarquía —incluidos tres campeones del mundo como Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada— manteniendo de forma exacta el mismo presupuesto de fútbol ejecutado el año anterior.
Con el predio de Cantilo completamente desocupado a partir de esta semana, la conducción técnica recupera la serenidad diaria al quedar exenta de la convivencia con un grupo paralelo. En el plano individual, Bustos analiza ofertas del fútbol mexicano y brasileño para relanzar su carrera con el pase en su poder, mientras que la entidad de Río de Janeiro trabaja a contrarreloj para reubicar a Viña en el mercado de pases del país vecino.
La erradicación del espacio de apartados clausura una de las instancias más tirantes en la gestión reciente de Núñez. Si bien las formas empleadas representaron una secuela reputacional que obligó a una autocrítica dirigencial, el balance económico y la reestructuración del plantel le permiten a la conducción entregarle al cuerpo técnico un equipo rejuvenecido y enfocado únicamente en la competencia deportiva.














