En medio del giro geopolítico del Gobierno nacional, la oposición busca preservar los canales de cooperación estratégica con Beijing mediante la participación de diplomáticos clave en foros del gigante asiático.
El peronismo decidió sostener de manera activa su agenda de alineamiento geopolítico con China a través de canales no oficiales. La reaparición del exembajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, en suelo asiático esta semana expuso la estrategia de la oposición para conservar interlocución directa con la administración de Xi Jinping, en un gesto que marca un contrapunto explícito con la orientación diplomática del actual Poder Ejecutivo.
Vaca Narvaja, diplomático que lideró la embajada en Beijing durante la gestión del Frente de Todos, desembarcó nuevamente en la potencia asiática para encabezar y participar de una serie de disertaciones políticas y académicas. En sus exposiciones, el exfuncionario repasó los convenios de infraestructura, la vigencia del swap de monedas y las oportunidades comerciales construidas en los últimos años, buscando ratificar al peronismo como un socio predilecto de Beijing en la región.
La iniciativa no es casual ni aislada. Durante la administración de Alberto Fernández, la relación entre Buenos Aires y China alcanzó un nivel de integración inédito que incluyó la adhesión formal a la Franja y la Ruta, además del financiamiento para obras estratégicas. El posterior enfriamiento de la relación bilateral formal por parte del Gobierno libertario abrió un abismo geopolítico que el peronismo intenta capitalizar, posicionándose como garante de la continuidad institucional a futuro.
Lo significativamente político detrás de las disertaciones de Vaca Narvaja es el despliegue de una red de contención diplomática informal. Sin cargos formales pero con el aval de usinas de poder opositoras, la presencia del exembajador funciona como una señal hacia la cúpula de poder china: garantizar que la relación estratégica se mantendrá activa a nivel partidario y provincial, independientemente de la postura del Palacio San Martín.
Este tendido de contactos informales abre la puerta a dinámicas complejas para la política exterior argentina. En el corto plazo, Beijing podría canalizar intercambios comerciales, misiones de gobernadores o inversiones específicas fuera del circuito de la Cancillería. Al mismo tiempo, la actividad del exdiplomático genera suspicacias en el mapa político interno sobre el margen de acción de la diplomacia paralela en negociaciones clave.
La reaparición de Sabino Vaca Narvaja en China confirma que el peronismo disputará la representación del país en el escenario internacional. Con la mirada puesta en el financiamiento provincial y los proyectos de infraestructura pendientes, la oposición convirtió sus nexos con Beijing en un eje de resistencia geopolítica que continuará bajo observación diplomática.














