Unión por la Patria y otros bloques opositores avanzan con la convocatoria del miércoles para tratar endeudamiento y discapacidad, mientras evalúan apoyar parte del paquete sobre las islas pero rechazan otorgarle facultades especiales.
La oposición en la Cámara de Diputados decidió no morder el anzuelo discursivo de la Casa Rosada y redobló la apuesta sobre su propia agenda parlamentaria. Pese al repentino giro soberano de Javier Milei tras su cadena nacional sobre Malvinas, Unión por la Patria y otros bloques críticos ratificaron la sesión especial convocada para este miércoles, donde buscarán imponer el debate sobre morosidad familiar y la prórroga de la emergencia en discapacidad, dos temas de fuerte impacto social que incomodan al oficialismo.
La bancada que conducen Germán Martínez, Cecilia Moreau y Paula Penacca todavía espera el texto definitivo de los proyectos que el Poder Ejecutivo prometió enviar al Congreso. Aunque en el peronismo conviven reparos por el viraje ideológico del Presidente con la decisión de no regalar la bandera de Malvinas, ya trascendió que no convalidarán iniciativas que consideren desmedidas, como la eventual creación de un consejo de seguridad nacional con atribuciones especiales para intervenir ante supuestas amenazas internas.
El repentino énfasis patriótico del Gobierno despertó sospechas inmediatas en el arco opositor, donde interpretan que la Casa Rosada intenta desviar la atención pública de los indicadores económicos negativos. Figuras de peso técnico y político en el área exterior y de defensa, como los ex cancilleres Jorge Taiana y Santiago Cafiero, el ex ministro Agustín Rossi y el diputado Eduardo Valdés salieron al cruce; Taiana advirtió que el mandatario intenta "galtierizar" su figura para recuperar terreno ante la opinión pública luego de haber mantenido una postura de concesiones frente al Reino Unido.
La maniobra peronista encierra una paradoja táctica: acompañar los puntos estrictamente vinculados a los reclamos históricos sobre el Atlántico Sur pero exponer lo que consideran una contradicción libertaria. "No le vamos a regalar la causa. Todo lo que mande al Congreso va a ser poco en comparación con lo que hizo para desmalvinizar", resume una voz del bloque, anticipando que apoyarán las medidas de fondo sobre soberanía para quitarle a Milei la exclusividad del relato patriótico sin descuidar el frente económico.
El desafío inmediato de la oposición está en la aritmética del recinto para este miércoles, donde aspiran a reeditar la mayoría de 133 votos que lograron reunir hace diez días, cuatro por encima del quórum reglamentario. La clave del éxito estará en la resistencia que puedan ofrecer los diputados provinciales frente a las presiones del Ministerio del Interior sobre los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Rolando Figueroa (Neuquén).
La pulseada en la Cámara baja medirá la capacidad del oficialismo para subordinar la agenda legislativa a su nueva narrativa nacionalista o si, por el contrario, la oposición logra mantener el foco en la pérdida de ingresos y el deterioro social. Si el peronismo y sus aliados circunstanciales logran abrir el recinto, el intento del Ejecutivo de cambiar el eje de la conversación política habrá encontrado su primer límite institucional.















