La vicepresidenta sumó una nueva foto con el sanjuanino Orrego, recorrió pymes y la Expo Rural de Chivilcoy, y completó casi todo el mapa de mandatarios provinciales en medio de crecientes especulaciones para 2027.
La vicepresidenta Victoria Villarruel intensificó su agenda política propia con una serie de recorridas por San Juan, el Conurbano bonaerense y el interior provincial, desplegando una estrategia de construcción territorial autónoma en pleno distanciamiento del presidente Javier Milei. Entre reuniones con gobernadores, giros hacia el sector productivo y actos institucionales, la titular del Senado consolida un armado nacional que en los pasillos de la política ya se lee como el precalentamiento de su proyecto electoral hacia 2027.
El periplo de la titular del Ejecutivo incluyó un paso clave por San Juan, donde se fotografió con el gobernador Marcelo Orrego y visitó un predio del INTA, la Universidad Católica de Cuyo y plantas agroindustriales de la provincia. De regreso en la provincia de Buenos Aires, recorrió la pyme metalúrgica Cíntolo Hermanos en Ituzaingó durante el Día de la Industria, encabezó en el Senado una distinción a excombatientes de Malvinas y cerró la semana en Chivilcoy junto al intendente Guillermo Britos en la Exposición Rural local, donde recorrió el predio sobre un tractor y prometió dar visibilidad a los reclamos del campo.
Las actividades de la vicepresidenta volvieron a poner de manifiesto sus marcadas diferencias de enfoque con la Casa Rosada. Mientras Javier Milei decidió vaciar la celebración anual de la Unión Industrial Argentina (UIA) enviando únicamente al secretario de Industria, Pablo Lavigne, Villarruel eligió mostrarse en el territorio bonaerense remarcando que el país se construye "con más industria, más inversión y más empleo formal". El contraste también se sintió en el terreno legislativo, con el oficialismo haciendo malabares en el Senado para destrabar el proyecto del Súper RIGI tras el bloqueo de dictamen por parte de la oposición.
Detrás de la imagen de gestión cotidiana subyace un mapa político casi completo: con el encuentro con Orrego, Villarruel ya se reunió con la abrumadora mayoría de los mandatarios provinciales del país, abarcando desde aliados de la Casa Rosada como Osvaldo Jaldo y Hugo Passalacqua hasta duros opositores como Gildo Insfrán o Ricardo Quintela. En todo el mapa federal solo le restan dos casilleros por completar para llenar el álbum: Leandro Zdero (Chaco) y Sergio Ziliotto (La Pampa). Este despliegue cobra un peso particular a la luz de las declaraciones que la propia vicepresidenta dejó en Tucumán en julio pasado, cuando confesó públicamente que le gustaría "ser la persona que sirva a los argentinos con decencia, honestidad y profundo patriotismo".
De cara a los próximos días, la atención estará puesta en la capacidad de Villarruel para administrar el temario del Senado, donde el Gobierno pretende convocar a sesión este jueves para tratar la iniciativa del Súper RIGI. En el plano político, las especulaciones sobre su futuro no harán más que acelerarse a medida que la vicepresidenta mantenga sus visitas al interior bonaerense y profundice su contacto directo con sectores productivos y referentes territoriales, moviéndose en una delgada línea entre la lealtad institucional y la construcción de un espacio de poder propio.
El recorrido sin pausas de Victoria Villarruel expone un movimiento calculado en medio de la tirante relación que mantiene con el binomio presidencial de Javier y Karina Milei. Con casi todos los gobernadores ya fotografiados en su haber y una agenda moldeada a medida del sector productivo, la vicepresidenta fortalece un perfil propio que busca capitalizar cada fisura del oficialismo sin romper formalmente los puentes.















