El Ejecutivo chaqueño reactivó los trabajos de saneamiento hídrico en el Canal Río Muerto para proteger 16.000 hectáreas productivas y tres localidades del sudoeste.
A contrarreloj y con la mirada puesta en los pronósticos de precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño para fin de año, el Gobierno del Chaco desplegó maquinaria en el sudoeste provincial para recuperar la capacidad de drenaje del Canal Río Muerto. La intervención, supervisada en La Tigra por el gobernador Leandro Zdero, busca blindar a unas 16.000 hectáreas agrícolas y ganaderas y evitar anegamientos en cascos urbanos que concentran a cerca de 19.000 pobladores.
El operativo técnico contempla una extensión inicial de 39 kilómetros ya ejecutados a los que ahora se acoplan 12 kilómetros hacia el oeste. La ejecución corre por cuenta de la Administración Provincial del Agua (APA) en coordinación con la Dirección de Vialidad Provincial, los consorcios camineros y los municipios de La Tigra —encabezado por la intendenta Alba Sánchez—, La Clotilde y San Bernardo. En la recorrida oficial también participaron el ministro de la Producción, Oscar Dudik; el titular de la APA, Orlando Morán; y el diputado provincial Iván Gyoker.
La urgencia de las tareas responde a un rezago estructural: según admitieron las propias autoridades del área productiva, el conducto hídrico no recibía un saneamiento integral desde su construcción hace aproximadamente dos décadas. Esa falta prolongada de conservación derivó en una densa acumulación de vegetación y sedimentos que obligó a realizar desmontes previos y perfilado de suelo antes de poder dragar y profundizar el cauce original.
En un escenario marcado por la escasez de fondos públicos, el titular de la APA reconoció abiertamente que la gestión debió fijar prioridades estrictas, concentrando los recursos disponibles en infraestructura que proteja simultáneamente a pequeños productores y cascos urbanos para impedir el colapso por saturación. La reactivación de este canal surgió como reclamo directo de los productores de la zona, que veían amenazada su continuidad operativa ante cualquier ciclo hídrico adverso.
El plan de contingencia hidráulica no se limita a La Tigra: los equipos provinciales evalúan extender las obras hacia el sur del sistema de Río Muerto y mantienen frentes abiertos en puntos críticos como Santa Sylvina, Juan José Castelli, Tres Isletas y el área metropolitana del Gran Resistencia. La meta oficial es dejar operativos los principales colectores antes de que comience la temporada de mayor volumen de lluvias.
El desafío para la administración provincial radicará en sostener el ritmo de obra con partidas presupuestarias ajustadas y maquinaria distribuida en múltiples departamentos. Con el reloj climático corriendo hacia el cierre del año, el funcionamiento efectivo del Canal Río Muerto será la primera prueba de fuego para el esquema preventivo del sudoeste chaqueño.














