
El gobierno de las Islas Malvinas salió a desmentir públicamente al presidente Javier Milei, quien afirmó que se habría producido un cambio de postura por parte de Estados Unidos y de la ONU en relación con la disputa de soberanía. Desde el archipiélago, funcionarios y representantes insulares aseguraron que tales hechos nunca ocurrieron y que no existe evidencia de ningún viraje diplomático.
El organismo Sea Lion, referente político de los isleños, fue categórico al señalar que no hubo «ninguna intervención» de organismos internacionales que modifique el statu quo sobre la cuestión Malvinas. Las declaraciones del mandatario argentino generaron malestar en Port Stanley y fueron calificadas como una distorsión de la realidad diplomática actual por parte de voceros locales.
El episodio abre un nuevo frente de tensión en torno a la política exterior argentina sobre Malvinas, en un momento en que el gobierno de Milei había intentado posicionar el tema como un logro de gestión. La respuesta isleña podría complicar esa narrativa de cara a la opinión pública y a los foros internacionales donde Argentina busca respaldo.















