El último informe de la consultora Analogías marca un 31% de intención de voto para el peronismo unido y 30,7% para Javier Milei. Crece la demanda por los ingresos y el 60,9% afirma estar peor que hace un año.
Un nuevo informe nacional de la consultora Analogías encendió las alarmas en el Instituto Patria al reflejar un escenario de empate técnico absoluto de cara a las elecciones presidenciales de 2027. La medición que recibió Cristina Kirchner muestra al peronismo unido con un 31% de intención de voto contra un 30,7% del espacio que encabeza Javier Milei, configurando un cuadro de polarización extrema en un contexto socioeconómico atravesado por el creciente descontento con la gestión libertaria.
El relevamiento se realizó entre el 5 y el 8 de septiembre sobre un universo de 2.932 casos en todo el país, con un margen de error de +/- 2%. Según los datos del estudio, la oposición consolida un piso global cercano al 50%, mientras que el alineamiento oficialista se ubica en 34,3%. En el desglose de cara a las urnas de 2027, detrás del ajustado mano a mano entre peronistas y libertarios, los indecisos representan un significativo 24,7%, seguidos por una variante de gobernadores provinciales con 7,4% y la izquierda con un 6,2%.
El sondeo de Analogías —la firma que mide habitualmente para el kirchnerismo— coincide con las tendencias que marcan otras consultoras respecto del desgaste acelerado del Gobierno. Sin embargo, el dato político que la ex vicepresidenta observa con detenimiento es la capacidad de resistencia del núcleo duro de Milei: a pesar de que la evaluación del presente y la expectativa futura de los hogares alcanzaron su nivel más bajo en dos años, el mandatario sostiene una base que lo mantiene competitivo para un proyecto reeleccionista.
Lo más revelador del documento radica en el drástico cambio de época en las prioridades sociales y en la conducta del electorado desencantado. Un 65,6% de los encuestados exige hoy dar prioridad a 'salario y empleo' por encima de la 'estabilidad de precios' (que apenas reúne el 27,1%), una dinámica que cruza incluso a los sectores moderados del propio oficialismo. En tanto, en el segmento en disputa —un 16,7% de ex votantes de Milei que hoy rechazan su gestión y donde el Presidente registra un 84,8% de imagen negativa— un 55% se declara indeciso y se niega a migrar de forma automática hacia el peronismo.
Esta distancia entre el malestar con la Casa Rosada y la falta de adhesión a la oposición tradicional configura el principal dilema político hacia 2027. Para el peronismo, el desafío inmediato pasa por capitalizar la franja de indecisos sin depender del mero desgaste gubernamental ni dar por resuelta la interna propia. Por el lado de La Libertad Avanza, el margen de maniobra se estrecha: el crédito conseguido por la desaceleración inflacionaria empieza a agotarse ante la urgencia de los ingresos, en un tablero donde los mandatarios provinciales aspiran a consolidar una tercera vía.
Con una percepción de corrupción en el Gobierno que trepa al 63,1% y un 60,9% de los consultados afirmando que su situación económica empeoró en el último año, el escenario político entra en un período de fuerte volatilidad. Cristina Kirchner repasa números que confirman el fragilizado momento libertario, pero que al mismo tiempo advierten que la disputa por el poder en 2027 se definirá voto a voto sobre un electorado profundamente apático e indefinido.













