El jefe de Gobierno teje un vínculo reservado con la senadora, quien proyecta un armado nacional para 2027 convencida de que la economía jaqueará a los libertarios. En paralelo, Mauricio Macri mantiene sus reservas sobre su primo y desliza fichas alternativas.
En medio de las tensiones subterráneas que condicionan la estrategia electoral del oficialismo porteño, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, mantiene un canal de diálogo reservado pero constante con la senadora Patricia Bullrich. Esos encuentros, desarrollados al menos en dos oportunidades durante el último cuatrimestre en las oficinas que la exministra posee en el barrio de Palermo, comenzaron a generar ruidos e incomodidad en la cúpula de La Libertad Avanza, justo cuando el PRO y los libertarios intentan calibrar su nivel de acuerdo de cara al próximo año.
La relación entre el alcalde porteño y Bullrich se reconfiguró por completo luego de que la senadora disipara los rumores sobre una posible postulación propia en la CABA bajo el sello libertario, un movimiento que amenazaba directamente los planes de reelección del primo del expresidente. En aquellas reuniones, según reconstruyeron fuentes al tanto de las tratativas, la conversación pivotea sobre los déficits de la gestión local observados por la dirigente, pero rápidamente escala hacia la arena nacional, donde Bullrich le aseguró al mandatario porteño que ya cuenta con el respaldo de una decena de gobernadores para estructurar una candidatura presidencial propia de cara a 2027.
Este acercamiento no está exento de riesgos políticos para Jorge Macri, quien camina por una cornisa institucional: por un lado, negocia gestos de entendimiento con los hermanos Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien suele respaldar a su principal alfil en la Legislatura porteña, Pilar Ramírez; por el otro, contempla las advertencias de Bullrich sobre la fragilidad del rumbo económico oficialista. La propia Ramírez mantiene una fuerte puja con el Ejecutivo porteño al que acusa de apropiarse de proyectos legislativos libertarios, un clima de beligerancia que contrasta con las especulaciones sobre una fórmula mixta entre el PRO y los libertarios que se deslizó tras coincidir en eventos recientes como la gala de la Fundación de la Familia Policial en La Rural.
El dato más sensible que se desprende de las charlas entre la senadora y el alcalde es el cambio de timing político de Bullrich, quien adelantó sus ambiciones nacionales para 2027 tras concluir que Javier Milei sufrirá desgaste electoral si no logra encauzar variables económicas concretas. Esa jugada pone en jaque al propio Mauricio Macri, cuya relación con su primo continúa atravesada por cortocircuitos y críticas internas. Aunque el líder del PRO parece asimilar finalmente la necesidad de convalidar la reelección de Jorge en la Ciudad, no descarta cartas ocultas y mantiene activo un canal de negociación en la Casa Rosada a través de emisarios como Cristian Ritondo y su hombre de máxima confianza, el diputado nacional Fernando de Andreis, perfilado como un plan de contingencia.
De cara a los próximos meses, el escenario en la Ciudad y a nivel nacional se encamina hacia una definición donde conviven la posibilidad de alianzas tácticas o una ruptura total que replique la disputa separada en los distritos. Las mesas de coordinación quincenales entre el PRO y la administración libertaria seguirán siendo el termómetro para medir si la sangre llega al río o si logran suturar las diferencias. Mientras tanto, en el entorno del jefe de Gobierno aseguran que los sondeos de opinión pública lo posicionan como el candidato más competitivo del espacio para retener el distrito, un argumento con el que intentan blindar la gestión frente a los tironeos tanto de los laderos de Karina Milei como de las ambiciones que proyecta la propia Bullrich.
La trama porteña expone la fragilidad de las lealtades en la antesala de un año electoral decisivo, donde cada foto institucional —como la reciente visita compartida al predio donde hablará el papa León XIV— es leída con lupa por los distintos campamentos de poder. La definición de las candidaturas no sólo pondrá a prueba la supervivencia política de Jorge Macri frente al fuego amigo y externo, sino que terminará de calibrar el verdadero peso territorial que conservan los hermanos Milei y el liderazgo en tensión de Mauricio Macri.













