
Gremios, organizaciones sociales y partidos opositores confluyen en Plaza de Mayo mientras varios bloques intentan reunir quórum para rechazar el decreto.
La quinta Marcha Federal Universitaria copó este jueves las calles de Buenos Aires con una concentración que arrancó en Plaza de Mayo y contó con la participación de gremios docentes, organizaciones sociales y partidos políticos de la oposición. La movilización no es un hecho aislado: coincide deliberadamente con una sesión en la Cámara de Diputados donde distintos bloques intentan reunir quórum para rechazar un DNU del gobierno de Javier Milei.
La marcha es la quinta de este ciclo de movilizaciones del ámbito universitario, lo que muestra que el conflicto entre el gobierno nacional y las universidades públicas no encontró resolución desde que estalló. Los manifestantes reclaman, en términos generales, mayor presupuesto para las casas de estudio y el rechazo al ajuste que el gobierno de La Libertad Avanza aplicó sobre el financiamiento universitario.
El decreto que los bloques opositores intentan rechazar en Diputados se inscribe en el marco de la política económica de desregulación y ajuste que el presidente Milei viene impulsando desde que asumió en diciembre de 2023. La simultaneidad entre la marcha y la sesión parlamentaria no es casual: la oposición busca amplificar la presión política sobre el oficialismo desde la calle y desde el recinto al mismo tiempo.
El dato que complejiza el escenario es el quórum: conseguir los 129 diputados necesarios para sesionar no está garantizado, y la presencia en la marcha de representantes de partidos con bancada en la Cámara plantea la pregunta de cuántos legisladores estarán en la calle y cuántos en sus bancas. La dualidad entre movilización y acción legislativa es también una tensión interna para la oposición.
Si los bloques opositores logran el quórum, la sesión podría derivar en el rechazo formal del DNU, lo que representaría un golpe institucional para el gobierno. Sin embargo, el oficialismo tiene margen para impugnar el procedimiento o buscar alternativas para sostener el decreto. Ninguno de esos escenarios está confirmado al cierre de esta edición.
La marcha universitaria y la pulseada parlamentaria dibujan juntas el termómetro político del día: una oposición que apuesta a la presión callejera y legislativa en simultáneo, y un gobierno que deberá responder en el Congreso a la vez que intenta contener el desgaste de imagen que generan movilizaciones masivas en el centro porteño.














