En un encuentro de casi tres horas en Casa Rosada previo al ingreso del Presupuesto, el Presidente desestimó las críticas sobre la caída del consumo y Karina Milei fijó como meta central la reelección en 2027.
Javier Milei encabezó una cumbre de casi tres horas en la Casa Rosada con la totalidad de los bloques de diputados y senadores de La Libertad Avanza para ratificar la intangibilidad de su programa económico. En la antesala de la presentación del Presupuesto en el Congreso, el Presidente buscó aplacar los murmullos crecientes dentro del propio oficialismo y del denominado "círculo rojo", que reclaman medidas de alivio o correcciones para amortiguar el impacto del esquema de estabilización sobre el consumo, la industria y el comercio.
La cita tuvo lugar en el Salón Héroes de Malvinas y contó con la presencia de la plana mayor del Gobierno, entre ellos el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el vicejefe Ignacio Devitt; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; los jefes de bancada Gabriel Bornoroni y Patricia Bullrich; y el secretario de Comunicación, Fabián Fernández. La apertura estuvo a cargo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien bajó un mensaje puramente político al marcar que el principal desafío del espacio es garantizar la reelección de Milei en 2027. Si bien se especulaba con una exposición técnica sobre el proyecto de ley que el Ejecutivo enviará a la Cámara baja, el mandatario prefirió monopolizar el encuentro respondiendo unas 20 preguntas y repasando pasajes del libro "La economía en una lección", de Henry Hazlitt.
El antecedente más inmediato de una reunión de esta escala se remonta al 13 de julio, cuando Milei utilizó un pizarrón en la misma sala para adoctrinar a sus legisladores sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Sin embargo, el escenario actual muestra fisuras más marcadas: mientras sectores del ala política interna insisten en volcar algún tipo de asistencia a los sectores postergados, el jefe de Estado sostiene que las alertas sobre el frenazo de la actividad son meras "interpretaciones del statu quo" orquestadas para desgastar a la gestión oficial.
Para contrarrestar las advertencias de consultoras y economistas sobre la retracción de las ventas, Milei echó mano a una interpretación singular sobre la conducta de los consumidores. Aseguró que la desaceleración del gasto no responde a un empobrecimiento sino a que la baja de la inflación hace que "la plata ya no queme en los bolsillos", desviando la masa monetaria hacia el comercio electrónico y el entretenimiento, como los teatros de la avenida Corrientes. En esa línea, sostuvo que la economía acumula 27 meses consecutivos de crecimiento —con un alza acumulada cercana al 10% en dos años—, que el ritmo de expansión cuadruplica el promedio histórico y que las exportaciones perforarán el techo de los 100 mil millones de dólares.
El choque entre la ortodoxia del Poder Ejecutivo y las demandas territoriales ingresará ahora en una fase crítica con el envío del proyecto de Presupuesto a la Cámara de Diputados. La discusión del texto no solo pondrá a prueba la disciplina de la bancada libertaria, sino también su capacidad de negociar con bloques aliados sin perforar los cinco pilares inflexibles fijados por Milei: equilibrio fiscal estricto, baja de impuestos, desregulación, apertura comercial y desarrollo del capital humano.
Al cerrar el encuentro, Milei resumió el balance de su gestión con un tajante "éramos un montón de promesas, ahora somos un montón de resultados", enviando una señal inequívoca a sus propias filas. La exigencia de alineamiento total deja en claro que la conducción libertaria no está dispuesta a admitir desvíos pragmáticos, condicionando la gobernabilidad parlamentaria a una fe ciega en los datos que maneja la conducción económica de la Casa Rosada.













