
Los inspectores municipales ya tienen asignadas 30 cámaras corporales que permitirán documentar faltas en tiempo real y dar respaldo legal a las actas.
El municipio de Resistencia puso en marcha un sistema de cámaras corporales —bodycams— para sus inspectores de tránsito y control urbano, con el objetivo de registrar infracciones en el momento exacto en que se producen. La medida implica el despliegue inicial de 30 dispositivos asignados al personal que opera en la vía pública, y representa un cambio metodológico concreto en la forma en que la ciudad documenta las faltas de sus ciudadanos.
El sistema permite filmar, entre otras irregularidades, el uso de teléfonos celulares al volante, estacionamiento indebido, violaciones a normas de tránsito y cualquier otra infracción que el inspector detecte en su recorrida. Las grabaciones tendrán valor probatorio y podrán respaldar las actas labradas, reduciendo el margen de impugnación por parte de los infractores.
La adopción de bodycams en fuerzas de seguridad y cuerpos de inspección municipal viene creciendo en distintas ciudades del país como respuesta a dos problemas simultáneos: la dificultad de probar infracciones sin testimonio de terceros y la necesidad de proteger al propio inspector ante situaciones de conflicto o agresión. Resistencia se suma ahora a ese proceso.
El dato que modifica la lectura habitual de esta medida es su doble función: no solo documenta al infractor, sino que también registra la conducta del inspector durante el procedimiento. Eso significa que las cámaras podrían usarse eventualmente para auditar el comportamiento del propio personal municipal, algo que suele quedar fuera del discurso oficial cuando se anuncia este tipo de tecnología.
No hay información confirmada sobre si las grabaciones estarán disponibles para consulta pública o solo para uso interno del municipio en caso de impugnación judicial o administrativa. Ese punto es clave para evaluar el alcance real del sistema como herramienta de transparencia y no solo de control.
Con 30 cámaras operativas desde el arranque, Resistencia da un paso concreto hacia la modernización de su sistema de fiscalización urbana. El desafío ahora es garantizar que el material filmado sea gestionado con protocolos claros y que la herramienta no quede en desuso por falta de infraestructura para procesar y almacenar las grabaciones.














