Una investigación periodística asegura que el presidente emiratí alertó sobre un inminente "terremoto", pero el premier desoyó el aviso y no informó a los jefes de seguridad.
Una investigación periodística sacudió el escenario político de Israel al revelar que el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, advirtió personalmente a Benjamin Netanyahu diez días antes de la masacre del 7 de octubre de 2023 sobre una ofensiva a gran escala planificada por Hamas. Según el reporte, el primer ministro israelí desestimó la alerta, asumió que cualquier foco de conflicto se limitaría a Cisjordania y evitó notificar a los máximos mandos de las Fuerzas de Defensa, el Shin Bet y el Mossad.
La información surge de un trabajo de los periodistas Shlomi Eldar y Ruth Yuval publicado por el diario Haaretz en el marco de un nuevo libro. De acuerdo con testimonios de mediadores y asesores de alto nivel, la conversación entre Bin Zayed y Netanyahu se extendió durante 45 minutos el 23 de septiembre de 2023, instancia en la que el mandatario emiratí transmitió que Hamas preparaba un "terremoto" contra el territorio israelí. Desde la Oficina del Primer Ministro respondieron con dureza y afirmaron que se trata de "una mentira absoluta", asegurando que no existió comunicación bilateral en ese período.
El informe también profundiza en el escenario previo a la incursión que terminó con unos 1.200 muertos y más de 200 secuestrados en el sur de Israel. Durante los meses anteriores al ataque, Netanyahu había gestionado canales indirectos con Hamas para alcanzar un entendimiento económico y un canje acotado de prisioneros. Sin embargo, cuando el acuerdo estaba prácticamente cerrado, el líder del Likud dilató la firma final para evitar mayores costos políticos internos, condicionado por la tensión social y las protestas que rodeaban a su controvertida reforma judicial.
La parálisis en esas negociaciones fue, según los investigadores, el detonante para que el líder de Hamas en Gaza, Yahya Sinwar, rompiera los contactos diplomáticos y acelerara la fase final del ataque coordinado por tierra, mar y aire. Apenas producida la incursión y en medio del shock inicial, la organización palestina llegó a ofrecer a través de la mediación de Qatar la liberación inmediata de los rehenes civiles con condiciones mínimas, una propuesta que el gabinete israelí rechazó para dar paso a la ofensiva militar total sobre la Franja.
La difusión de estos antecedentes reavivó de inmediato las acusaciones de la oposición en plena campaña electoral israelí. Figuras clave como el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot y el exprimer ministro Naftali Bennett salieron al cruce de Netanyahu, a quien calificaron de "inepto" y le atribuyeron una "responsabilidad personal y directa" por el colapso defensivo. La presión parlamentaria para formalizar comisiones investigadoras independientes sobre la cadena de mandos previa al 7 de octubre promete tensar aún más la coalición gobernante.
Mientras la conducción oficialista busca cerrar filas y desacreditar las revelaciones diplomáticas, el testimonio sobre la llamada emiratí suma un nuevo capítulo al debate sobre las fallas de inteligencia que precedieron a la jornada más letal en la historia del Estado de Israel. Con el frente bélico aún abierto y el calendario electoral en marcha, el costo de las decisiones políticas previas a la guerra vuelve a colocarse en el centro de la disputa por el poder en Tel Aviv.














