Esther Ogunmabo fue detenida en Nigeria con 90 gramos de cannabis que le enviaba su hija cada cuatro días. Tras el impacto de la noticia, la agencia antidrogas le otorgó la libertad bajo fianza.
Una mujer de 101 años fue arrestada en el suroeste de Nigeria tras descubrirse que comercializaba dosis individuales de marihuana entre sus vecinos. El insólito procedimiento, llevado adelante por la Agencia Nacional Antidrogas (NDLEA), destapó una precaria red familiar de narcomenudeo nacida como respuesta desesperada ante la ruina económica, provocando una fuerte repercusión institucional sobre el tratamiento de delitos menores en personas de extrema ancianidad.
La anciana, identificada como Esther Ogunmabo, fue aprehendida en la localidad de Ilisan, estado de Ogun. En su poder, los agentes incautaron 90 gramos de "skunk" —una variante sintética y potente de cannabis— fraccionada en pequeños sobres listos para la venta. Según detalló el organismo gubernamental, el esquema logístico dependía de una de sus hijas, afincada en la vecina ciudad de Lagos, quien le enviaba los cargamentos cada cuatro días para abastecer el mercado local.
En sus declaraciones ante la fuerza de seguridad, la centenaria justificó su incursión en el comercio ilegal al relatar que su tienda de provisiones había quedado completamente destruida por un incendio. Sin recursos de subsistencia ni asistencia oficial, la mujer aceptó la propuesta de su hija para dedicarse a la venta ilegal a escala barrial, una modalidad de narcomenudeo recurrente en las zonas más postergadas del país africano.
El despliegue policial contra una bisabuela centenaria generó un rápido control de daños por parte del gobierno. El presidente y director ejecutivo de la NDLEA, Mohamed Buba Marwa, ordenó de urgencia concederle la libertad bajo fianza y asignarle contención psicológica debido a su avanzada edad. Sin embargo, la rigidez de la ley se descargó sobre su hija, quien quedó encarcelada sin beneficios mientras el organismo exponía simultáneamente incautaciones multimillonarias de cuatro toneladas de droga escondidas en comida típica en altamar.
A nivel judicial, el proceso continuará enfocado en la hija de Ogunmabo y en la identificación de los proveedores de origen en Lagos. En paralelo, la agencia antidrogas intensificó los controles fronterizos tras detectar por primera vez cargamentos de cannabis sintético provenientes de Tailandia en los puertos de Apapa y Lekki, lo que confirma la consolidación de una nueva ruta internacional de tráfico a gran escala.
El caso de la anciana de 101 años deja al descubierto los marcados contrastes del combate contra el narcotráfico en Nigeria, donde la miseria empuja a los eslabones más vulnerables al delito mientras las redes internacionales diversifican sus métodos. Aunque Ogunmabo esperará el avance de la causa fuera de un calabozo, su historia refleja el drama social subyacente tras los imponentes operativos oficiales.















