
A pesar de las condiciones climáticas adversas en varias regiones, el movimiento turístico dejó resultados positivos con focos en Tucumán, Córdoba y Santa Fe.
El fin de semana largo del 12 de octubre registró el desplazamiento de casi un millón y medio de turistas en todo el país, una cifra que sorprendió favorablemente dado el contexto climático adverso que afectó a varias regiones durante los días del feriado. El dato surge de un relevamiento difundido por CAME, que cuantificó además el impacto económico directo de la temporada.
Según CAME, el movimiento turístico dejó un impacto económico de $313.610 millones en todo el territorio nacional. Los mejores resultados se registraron en destinos del norte —Tucumán y Catamarca— y del centro del país —Córdoba y Santa Fe—, donde la afluencia de visitantes superó las proyecciones previas al feriado.
En la Patagonia, Bariloche se destacó como el destino más convocante de la región, aunque el clima complicó el acceso a algunos atractivos naturales. La Patagonia suele concentrar una porción importante del turismo de larga distancia en este tipo de feriados, por lo que su desempeño tiene peso específico en las estadísticas nacionales.
El dato que da otra dimensión al resultado es precisamente el clima: el hecho de que casi un millón y medio de personas hayan viajado a pesar de condiciones meteorológicas desfavorables en varias provincias sugiere una demanda turística acumulada que no cede fácilmente ante imprevistos. Eso habla de un sector que viene recuperando dinamismo.
De cara a los próximos feriados, la industria turística ya tiene en la mira las fechas de fin de año, que históricamente concentran la mayor parte del movimiento interno. Si la tendencia de este 12 de octubre se mantiene, los operadores podrían revisar al alza sus proyecciones para la temporada de verano.
Casi un millón y medio de turistas y más de $313.000 millones de impacto económico directo: los números del feriado del 12 de octubre confirman que el turismo interno sigue siendo uno de los sectores con mayor capacidad de reacción en la economía argentina, incluso cuando el clima juega en contra.














