Desde la ventana del Palacio Apostólico, el primer papa estadounidense conmemoró los atentados en su país natal y el Vaticano rescató un sermón de 2001 donde el pontífice vinculó el terrorismo con la pobreza y la opresión.
A un cuarto de siglo de los atentados que reconfiguraron la seguridad global, León XIV encabezó los homenajes de la Santa Sede por las víctimas del 11 de septiembre de 2001. La conmemoración tuvo una carga simbólica inédita al tratarse del primer pontífice nacido en Estados Unidos al frente de la Iglesia Católica. Durante la bendición del Ángelus dominical, el papa oriundo de Chicago rompió el protocolo al dirigirse en inglés a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro para pedir oraciones por los fallecidos y sobrevivientes de aquel día, al tiempo que conectó la tragedia norteamericana con la compleja escalada bélica que atraviesa el planeta en la actualidad.
El mensaje papal combinó el inglés y el italiano para pronunciarse a 25 años del impacto de los ataques. "Renuevo mis oraciones por quienes perdieron la vida y por quienes siguen llevando las heridas de aquel día trágico", manifestó León XIV desde la ventana de su estudio apostólico. De inmediato, el pontífice extendió su mirada hacia los escenarios béticos contemporáneos y remarcó: "En un momento en que el conflicto y la violencia afligen a tantos de nuestros hermanos y hermanas, invito a todos a rezar para que el Señor conceda al mundo su don de la paz".
La conmemoración encierra un trasfondo personal decisivo en la biografía del pontífice. El 11 de septiembre de 2001, cuando era conocido como Robert Prevost y se desempeñaba como provincial de los agustinos en Chicago, el actual Santo Padre se encontraba en Roma participando de una asamblea de su orden. Apenas tres días después del ataque a las Torres Gemelas, en coincidencia con su cumpleaños, Prevost fue elegido superior general de la congregación agustina a nivel global, cargo en el que permaneció durante dos mandatos consecutivos hasta 2012 antes de su posterior designación episcopal.
El dato políticamente más significativo de la jornada radicó en la decisión del aparato de comunicación de la Santa Sede de reflotar un documento clave. Vatican News volvió a publicar la homilía que Prevost pronunció el 21 de septiembre de 2001, donde trazó un diagnóstico severo que hoy busca reactivarse desde el Trono de San Pedro. En aquel texto, el futuro papa advertía que el terrorismo no podía analizarse de forma aislada e interpelaba las causas estructurales al sostener que "el odio y la violencia seguirán creciendo mientras tantas personas se vean obligadas a vivir en la pobreza extrema y sean oprimidas por tantas formas de injusticia".
La difusión deliberada de aquellas reflexiones históricas anticipa la orientación diplomática que León XIV pretende imprimirle a su gestión frente a los poderes globales. Al combinar su condición de ciudadano norteamericano con una postura crítica sobre las desigualdades socioeconómicas, el líder de la Iglesia busca marcar distancia de los encuadres puramente belicistas y presionar a la comunidad internacional para que atienda los factores de inequidad que alimentan el extremismo violento.
A dos décadas y media del atentado que marcó el siglo XXI, León XIV ratificó que el homenaje a las víctimas de su país de origen debe traducirse en un compromiso activo contra la injusticia social. La reaparición de su lectura crítica de 2001 confirma que la agenda geopolítica del papado mantendrá el foco en los vínculos entre desigualdad y violencia internacional.













