
El presidente del circuito anunció cambios en el sistema de ranking y en la jerarquía de torneos que ponen en alerta a las competencias de menor escala como la de Buenos Aires.
La Asociación de Tenis Profesional está preparando una serie de reformas estructurales para implementar a partir de 2028 que modificarán el sistema de ranking, la distribución de puntos y la jerarquía entre torneos. El anuncio fue realizado por Andrea Gaudenzi, presidente del circuito ATP, y fue publicado por Clarín con un foco específico en el impacto potencial sobre el Argentina Open, el torneo de Buenos Aires.
Los cambios apuntan a favorecer a los grandes torneos —Masters 1000 y Grand Slams— en detrimento de los eventos de menor categoría. El Argentina Open, que se disputa en el Parque Roca de la Ciudad de Buenos Aires sobre polvo de ladrillo y fue escenario de varios títulos de Carlos Alcaraz, pertenece a la categoría ATP 250, la de menor jerarquía dentro del circuito principal.
El circuito ATP viene debatiendo desde hace años cómo reorganizar su calendario para hacerlo más atractivo para los mejores jugadores del mundo, que suelen priorizar los torneos de mayor puntaje y evitar los 250 cuando tienen margen para hacerlo. Esa lógica ya afecta la inscripción de las figuras del tenis mundial en eventos como el de Buenos Aires.
El dato más relevante para los fanáticos argentinos es que si el nuevo esquema reduce el atractivo competitivo de los torneos 250 —bajando aún más los puntos que otorgan o haciéndolos menos obligatorios para los Top 10— el Argentina Open podría perder capacidad para atraer a los tenistas de mayor jerarquía. Eso afectaría directamente al producto que se vende al público y a los sponsors.
Las reformas todavía no están aprobadas ni son definitivas: Gaudenzi las anunció como parte de un proceso de discusión interna que deberá atravesar instancias de consulta con jugadores, organizadores y televisoras. El plazo de implementación en 2028 da cierto margen, pero los organizadores del Argentina Open ya tendrían que empezar a evaluar escenarios alternativos para fortalecer la posición del torneo.
El tenis profesional lleva años buscando concentrar su atractivo en menos eventos y de mayor escala, siguiendo el modelo del golf o el fútbol europeo. Si esa tendencia se consolida con las reformas de 2028, los torneos latinoamericanos deberán reinventarse o correr el riesgo de quedar al margen del circuito que realmente importa.














