El xeneize se impuso 1-0 en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana tras destrabar un desarrollo complejo gracias a una genialidad del volante central lesionado. La llave se definirá el próximo martes en el Morumbí.
Boca Juniors dio un paso clave en sus aspiraciones internacionales al vencer 1-0 a San Pablo en La Bombonera por el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. En un desarrollo trabado y con pasajes de marcada fricción, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena logró desnivelar en el complemento gracias a una resolución magistral de Leandro Paredes que derivó en la definición certera de Miguel Merentiel, consiguiendo así una ventaja mínima pero valiosa para afrontar el choque de vuelta en territorio brasileño.
El triunfo xeneize se concretó en la segunda etapa tras un encuentro donde la paciencia fue la principal virtud del local. La jugada decisiva nació de una lectura impecable del capitán xeneize y continuó con la intervención en cadena de Santiago Ascacibar, Alan Velasco y Lautaro Blanco, antes de que el atacante uruguayo impulsara el balón al fondo de la red. Pese a que el conjunto paulista contó con opciones claras en los pies de Jonathan Calleri y un peligroso frentazo de Luciano despejado por el arquero Álvaro Montero, Boca supo sostener la diferencia e incluso estuvo cerca de ampliarla a través de un remate de Velasco.
El planteo inicial del equipo brasileño sorprendió al campo local al presionar alto y forzar un duelo mano a mano en la zona defensiva, neutralizando el circuito de juego habitual de Boca durante los primeros 45 minutos. Sin espacio para asociarse con Tomás Belmonte ni con Ascacibar, la movilidad de la pelota fue lenta y previsible, exhibiendo la dependencia colectiva sobre el ritmo que impone su mediocampista central. San Pablo no fue a especular a Buenos Aires y expuso pasajes de zozobra en la última línea xeneize, exigiendo intervenciones clave de Montero para mantener la valla en cero.
La singularidad del triunfo radica en la condición física de la gran figura de la noche: Leandro Paredes disputó el encuentro disminuido por una molestia en los isquiotibiales de la pierna izquierda que, en circunstancias normales de torneo local, lo habría marginado del equipo titular. Marcado casi a presión personal y limitado en su despliegue físico hasta el punto de ceder la ejecución de la pelota parada, el campeón del mundo resolvió el pleito sin siquiera tocar el balón en la jugada del gol, amagando y dejándolo pasar entre sus piernas para desarticular a toda la defensa rival en una sola maniobra.
El desenlace de la serie se trasladará el próximo martes al estadio Morumbí de San Pablo, donde Boca buscará sellar el pase a las semifinales del certamen continental con el beneficio del gol a favor. Durante los días previos, el cuerpo técnico de Arruabarrena seguirá con atención la evolución física de Paredes para determinar si estará en condiciones de afrontar la revancha desde el inicio o si requerirá dosificación. Un empate en tierras paulistas le alcanzará al club de La Ribera para instalarse entre los cuatro mejores de la competencia.
Aún sin alcanzar su techo futbolístico ni desplegar el brillo de otras presentaciones, Boca fundamentó su victoria en la jerarquía individual de sus nombres propios y la efectividad en el área contraria. La serie permanece abierta frente a un rival que demostró armas para lastimar, pero la ventaja construida en La Bombonera le permite al equipo argentino viajar a Brasil con la certeza de sostener su ilusión copera sobre bases sólidas.














