El conjunto de la Ribera alcanza una cotización total de u$s110,9 millones frente a los u$s94,5 millones del equipo brasileño, aunque los paulistas tienen al futbolista más caro de la llave.
Boca Juniors llega al duelo de ida por los cuartos de final de la Copa Sudamericana 2026 frente a San Pablo con una marcada ventaja económica sobre el gigante brasileño. En una serie donde el poderío económico suele inclinar la balanza en favor de los clubes de Brasil, el equipo argentino ostenta un valor de mercado que supera en más de un 17% al de su rival de turno en el certamen continental.
Según los registros de cotización del sitio especializado Transfermarkt, el plantel profesional de Boca está valuado en 110,9 millones de dólares, mientras que el elenco paulista alcanza una cotización de 94,5 millones de dólares. La brecha entre ambas instituciones se sitúa exactamente en 16,4 millones de dólares en favor del Xeneize, que este martes recibe a los brasileños desde las 21.30 en el estadio Alberto J. Armando con el objetivo de encaminar el pase a semifinales.
Este desbalance financiero se apoya en la estructura y profundidad del recambio que construyó la dirigencia xeneize. Los cinco activos más valiosos del club argentino reúnen en conjunto 44,7 millones de dólares: el volante Milton Delgado lidera la nómina interna con una cotización de u$s11,6 millones, seguido por el mediocampista Tomás Aranda con u$s10,5 millones, Lautaro Di Lollo y Exequiel Zeballos con u$s8,1 millones cada uno, y Santiago Ascacíbar con u$s6,4 millones.
La paradoja de la llave surge al analizar las individualidades: a pesar de que Boca posee un plantel más caro en términos globales, San Pablo tiene bajo su órbita al jugador más cotizado de toda la serie. Se trata del mediocampista Marcos Antônio, tasado en 13,9 millones de dólares, una cifra que por sí sola representa casi el 15% del valor total de la plantilla tricolor y supera a cualquier ficha xeneize. Detrás de él, los brasileños cuentan con Artur (u$s9,3 millones), Damián Bobadilla (u$s7 millones), Pablo Maia (u$s5,8 millones) y el delantero Ryan Francisco (u$s5,2 millones), totalizando u$s41,2 millones en su quinteto estelar.
El valor patrimonial de Boca encuentra además un respaldo clave en el factor edad y la proyección de reventa, dado que piezas centrales como Delgado, Aranda y Di Lollo son futbolistas jóvenes formados o consolidados recientemente en el primer equipo. En el plano deportivo, la serie recién comienza y el rendimiento en los 180 minutos determinará si la jerarquía cotizada en los escritorios se traslada al césped para asegurar un boleto entre los cuatro mejores del torneo.
Con la Bombonera como primer escenario de esta pulseada de alto voltaje continental, Boca expone ante San Pablo no sólo sus aspiraciones deportivas sino también la vigencia de su capitalización patrimonial. La llave pondrá a prueba si la amplitud y juventud del plantel argentino logran neutralizar a una estructura brasileña que concentra su mayor peso en figuras de impacto individual.














