El relevamiento de DC Consultores evaluó nueve emociones sobre los principales dirigentes del país. La expresidenta alcanzó el 37,8% de rechazo extremo en un escenario de fuerte polarización.
Cristina Fernández de Kirchner encabeza el podio de los dirigentes más odiados y rechazados del país con el 37,8% de las menciones, seguida por Javier Milei con el 20,6% y Axel Kicillof con el 18,9%. El dato surge del último informe de opinión pública elaborado por DC Consultores, que exploró el mapa emocional del electorado argentino a través de nueve categorías de sentimientos positivos y negativos sobre las principales figuras del poder.
El relevamiento nacional se llevó a cabo entre el 28 y el 31 de agosto sobre un total de 2.345 casos efectivos, con un margen de error de +/- 2,5%. Además del trío que lideró la tabla de rechazo, la medición puso bajo la lupa a Patricia Bullrich (10,2%), Mauricio Macri (6,4%), Sergio Massa (5,9%) y Victoria Villarruel (0,2%), exponiendo cómo impacta el desgaste de gestión y la exposición pública en cada figura.
El informe cobra especial relevancia por tratarse de una encuestadora cuyos análisis suelen proyectar los escenarios más favorables para la Casa Rosada, incluyendo la hipótesis de una eventual reelección de Milei en primera vuelta. En su diagnóstico, la firma advierte sobre una 'severa crisis de representación' que golpea de lleno a la oposición tradicional y deja al peronismo sin una renovación visible frente a las demandas de transparencia.
Al desglosar el resto de los rubros negativos surgen contrastes llamativos: Massa concentró el mayor índice de 'desconfianza o temor' (25,8%), Macri se ubicó al tope del 'miedo a perder lo que tengo' (30,9%) y Kicillof lideró la categoría de 'vergüenza ajena' (29,1%). Del lado de las sensaciones positivas, Milei se impuso en 'expectativa o esperanza' (29,6%) y 'confianza o admiración' (28,6%), mientras que Bullrich capitalizó la mayor cuota de 'alivio y satisfacción' con el 36,9%.
Los resultados ratifican que el tablero político continúa estructurándose a partir de antagonismos viscerales más que por adhesiones programáticas. De cara a los próximos turnos electorales, la incapacidad de los bloques opositores para articular liderazgos alternativos sin rechazo social consolida la ventaja estratégica de La Libertad Avanza, que logra retener su núcleo duro a pesar del impacto de sus medidas económicas.
Con Cristina Kirchner y Javier Milei fijados como los dos polos de atracción y rechazo de la sociedad, la política argentina sigue atrapada en una dinámica de grieta profunda donde la falta de recambio dirigencial termina blindando la iniciativa del oficialismo.














