
La normativa impulsada por el gobernador Gavin Newsom permite a los ciudadanos eliminar su información de cientos de intermediarios de datos con una sola solicitud centralizada.
El estado de California formalizó la primera ley de su tipo en los Estados Unidos para permitir el borrado masivo de datos personales almacenados por intermediarios comerciales. La normativa, conocida como ley DELETE, fue oficializada por el gobernador Gavin Newsom y ya tiene un instrumento operativo: la herramienta digital DROP, que centraliza los pedidos de eliminación de datos ante múltiples corredores de información en una sola gestión.
Desde su lanzamiento, la plataforma DROP recibió más de 475.000 solicitudes de eliminación de datos, una cifra que refleja tanto la magnitud del problema como el interés ciudadano en recuperar el control sobre su información personal. Los intermediarios de datos —conocidos en inglés como data brokers— son empresas que recopilan, procesan y venden perfiles de usuarios sin que estos lo sepan ni lo autoricen explícitamente.
California ya contaba antes de esta ley con el California Consumer Privacy Act (CCPA), una de las normativas de privacidad más avanzadas de EE.UU. Sin embargo, ejercer el derecho de eliminación de datos bajo ese marco requería que cada usuario contactara individualmente a cada empresa, un proceso prácticamente inviable dado que existen cientos de data brokers activos en el mercado estadounidense.
El dato que cambia la lectura es la escala: no se trata de proteger datos de una empresa específica sino de desmantelar un mercado entero que opera en la sombra y que mueve miles de millones de dólares anuales en la compraventa de perfiles personales. Que en pocas semanas ya haya casi medio millón de solicitudes cargadas en DROP indica que la demanda ciudadana por este tipo de herramientas es real y urgente.
La ley californiana podría operar como modelo para otros estados y eventualmente para el Congreso federal, que hasta ahora no logró aprobar una legislación nacional de privacidad equivalente. En el corto plazo, el debate se centrará en la efectividad real de DROP: si los data brokers cumplen con las solicitudes de eliminación o si encuentran vacíos legales para continuar operando con los datos.
California vuelve a liderar en regulación tecnológica dentro de EE.UU., como ya lo hizo con emisiones vehiculares y otros estándares ambientales. La ley DELETE no soluciona el problema de fondo —un ecosistema de vigilancia comercial construido durante décadas— pero es el primer instrumento masivo que pone al ciudadano del lado del control en lugar del lado del producto.













