
Las conversaciones de Instagram presentadas por la víctima incluirían admisiones que contradicen la versión del médico acusado.
Una mujer denunció al médico ginecólogo Gustavo Kumiega por un presunto abuso sexual ocurrido en su consultorio de Resistencia en 2022. Como parte de la causa judicial, la denunciante presentó capturas de conversaciones de Instagram que, según su relato y el de su entorno legal, comprometen seriamente al acusado. Entre los mensajes se destacaría la frase «estaba llorando y lo hiciste igual», que la víctima atribuye al propio profesional.
El caso tomó estado público esta semana, aunque el hecho denunciado data de hace cuatro años. La causa tramita en la justicia de la provincia del Chaco. Kumiega es un médico que ejercía como ginecólogo en Resistencia, capital provincial, y la denuncia abrió una investigación que hasta el momento no concluyó en condena.
En paralelo, La Nación publicó la versión del abogado defensor del médico, quien aseguró haber leído los testimonios de todas las mujeres que declararon en la causa y afirmó que «ninguna configura delito». Esa declaración pública del letrado, antes de que el proceso judicial concluya, es en sí misma llamativa y refleja la intensidad que tomó el caso en la opinión pública chaqueña.
El dato que cambia la lectura del expediente son los chats. Si las capturas de Instagram son autenticadas judicialmente y su contenido es el que circula públicamente, representarían una evidencia directa de que el acusado tenía conocimiento del estado emocional de la víctima durante el hecho denunciado. Eso podría tener peso determinante en la resolución del caso.
La causa seguirá su curso en la justicia chaqueña. Habrá que determinar si la autenticidad de los mensajes es validada por peritos digitales, un paso procesal clave en casos donde las pruebas son capturas de pantalla. También es posible que otras mujeres se sumen a la denuncia, dado que el caso ya generó visibilidad pública suficiente como para que potenciales víctimas se animen a presentarse.
El caso Kumiega expone una problemática que trasciende al individuo: la vulnerabilidad de las pacientes en consultorios médicos, la demora de cuatro años entre el hecho y la notoriedad pública de la denuncia, y la centralidad que tienen hoy las pruebas digitales en causas por abuso sexual. Los chats, si se confirman, podrían ser la pieza que defina el fallo.














