
El Parque Nacional tomó la decisión de manera preventiva por la amenaza de lluvias extraordinarias asociadas al fenómeno de El Niño.
El Parque Nacional Iguazú dispuso el cierre preventivo de la Garganta del Diablo, el atractivo más visitado del parque, por un plazo mínimo de 40 días. La medida se tomó ante la previsión de crecidas extraordinarias del río Iguazú vinculadas al fenómeno climático de El Niño, que eleva las precipitaciones en la región.
La Garganta del Diablo es una herradura de cataratas de 80 metros de altura y 150 metros de ancho, considerada el punto culminante del circuito turístico en el lado argentino. Acceder a ella requiere cruzar una pasarela elevada sobre el río que, en condiciones de caudal elevado, queda bajo el agua o se vuelve peligrosa para los visitantes.
No es la primera vez que el parque aplica este tipo de cierre. En episodios anteriores de El Niño —particularmente en 2016 y 2023— el río Iguazú superó los 10.000 metros cúbicos por segundo, nivel a partir del cual las pasarelas quedan inundadas y el acceso a la Garganta se vuelve imposible e inseguro. El parque actúa de manera anticipada para evitar evacuaciones de emergencia.
El dato que cambia la lectura de este cierre es el plazo: 40 días es el mínimo estimado, lo que significa que la medida podría extenderse según la evolución de las lluvias. Para el sector turístico de Puerto Iguazú —ciudad cuya economía depende casi exclusivamente del turismo— un cierre prolongado de la atracción principal representa un impacto económico directo y significativo.
Los próximos pasos dependerán del monitoreo hídrico del río. La administración del parque evalúa el caudal de manera continua y puede levantar el cierre antes del plazo estimado si las condiciones lo permiten, o extenderlo si las lluvias superan los pronósticos. Por ahora, el circuito inferior y otras áreas del parque permanecen accesibles para los visitantes.
La Garganta del Diablo recibe en temporada alta más de 5.000 visitantes diarios. Su cierre por cuarenta o más días implica que decenas de miles de turistas —muchos de ellos extranjeros con reservas ya confirmadas— tendrán que conformarse con una versión parcial del parque. La autoridad nacional tomó la decisión correcta en términos de seguridad; el costo turístico es real.













