Con una lista de 18 convocados que combina rodaje local y promesas de Europa, la Selección argentina buscará quedarse con el oro en el Coloso del Parque. Los detalles de un torneo vertiginoso y sin margen de error.
La Selección argentina de fútbol Sub-19 ya tiene la mira fija en los Juegos Suramericanos 2026, que se celebran en la provincia de Santa Fe. Con Diego Placente a la cabeza, el combinado nacional buscará cortar una persistente sequía de títulos en las categorías formativas y subirse a lo más alto del podio en un torneo que, por su formato exprés, no dará segundas oportunidades. La Albiceleste asume la localía con la presión histórica de volver a colgarse una medalla dorada que se le niega al país desde hace exactamente cuarenta años en esta competencia.
El fixture del Grupo B deparará un desgaste físico extremo en apenas cinco días, con todos los partidos disputándose en el Estadio Marcelo Bielsa de Rosario. La dirigencia de la AFA optó por la cancha de Newell’s Old Boys debido a su moderna infraestructura y a la aceitada relación política y deportiva que mantiene el club del Parque Independencia con los encargados de las selecciones juveniles. El debut de Argentina será el viernes 17 de septiembre a las 10:00 ante el Paraguay que dirige Herminio Barrios. Sin tiempo para procesar el resultado, el domingo 19 a las 14:00 llegará el siempre áspero clásico ante Uruguay, mientras que el cierre de la zona será el martes 21, en el mismo horario, frente a Venezuela.
Detrás del debut se esconde una pesada carga estadística que este grupo de juveniles intentará sacudirse. Argentina no consigue la medalla de oro en los Juegos Suramericanos desde 1986, cuando el torneo se disputó en Santiago de Chile. Paradójicamente, la primera presea dorada de su historia en esta cita la obtuvo en 1982, casualmente también en la provincia de Santa Fe. Desde entonces, el éxito esquivó sistemáticamente a las distintas camadas de la AFA; de hecho, la última vez que la Selección pisó una final en esta disciplina fue en la edición de 2014, cuando cayó derrotada ante Colombia.
Un análisis detallado de la nómina de 18 futbolistas elegida por Placente revela la sutil influencia y el peso de ciertas canteras en el armado nacional. Clubes como Argentinos Juniors aportan tres nombres clave —Santiago Silveira, Facundo Carrizo y Facundo Jainikoski—, ratificando su histórico rótulo de "Semillero del Mundo". Sin embargo, el dato más saliente y políticamente significativo de la convocatoria es la inclusión de los "europibes" Nicolás Marcipar (defensor del Barcelona de España) y Bruno Galassi (mediocampista de la Lazio de Italia). Ellos compartirán vestuario con chicos ya asentados en la órbita de la Primera División local, como Ian Subiabre (extremo de Tigre) y la joya de River, Felipe Esquivel.
Lo que viene ahora para el cuerpo técnico es un verdadero ajedrez táctico. El reglamento del torneo de fútbol en los Suramericanos es despiadado: solo los dos primeros de cada grupo avanzarán directamente a las semifinales, lo que significa que un tropezón en el debut ante los paraguayos podría comprometer seriamente la clasificación. En la otra vereda, el Grupo A —integrado por potencias de cuidado como Colombia y Chile, junto a Perú y Panamá— espera expectante los cruces eliminatorios, lo que anticipa un cuadro de extrema paridad en el que ningún equipo se guardará nada.
Para Diego Placente, esta cita santafesina representa además una revancha personal de enorme valor institucional. Aunque su ciclo al frente de las juveniles es ampliamente elogiado por el funcionamiento colectivo y la promoción de talentos, el exdefensor todavía arrastra la cuenta pendiente de no haber podido gritar campeón, habiendo quedado en la puerta tras alcanzar las semifinales del Mundial Sub-17 en 2023 y la final en el Mundial Sub-20. Con el público santafesino a favor y un plantel de jerarquía, el técnico sabe que las miradas de la AFA estarán puestas sobre su capacidad para transformar el buen juego en un título de oro postergado.













