
La actriz que formó parte del exitoso ciclo de Cris Morena reveló el costo personal que pagó por la exposición pública cuando era adolescente.
Jenny Martínez fue una de las caras visibles de Aliados, la tira de Cris Morena que fue un fenómeno de audiencia y movilizó a miles de fans adolescentes. Años después de aquel boom, la actriz habló sin filtros sobre lo que vivió puertas adentro: volvía de los ensayos llorando, según sus propias palabras en una entrevista con La Nación.
Martínez describió la experiencia como una etapa marcada por la angustia que le generó la exposición pública repentina. Pasar de la vida privada a ser una figura reconocida en la televisión argentina, con toda la maquinaria de Cris Morena detrás, tiene un peso que desde afuera no siempre se percibe, y ella lo vivió de cerca siendo todavía muy joven.
Aliados se emitió en la pantalla de Telefe y fue una de las últimas grandes apuestas de Morena en el formato de tira juvenil con música, baile y elenco coral. El ciclo convocó a un público masivo y generó una gira internacional, lo que amplificó exponencialmente la visibilidad de todos sus integrantes en un período muy corto.
El dato que reencuadra la historia de Martínez es lo que vino después: lejos de intentar capitalizar la fama, eligió el camino inverso y se alejó del mundo del espectáculo. Hoy se dedica a la psicología, una decisión que, a la luz de lo que relató sobre su experiencia en la televisión, tiene una lógica propia difícil de ignorar.
A fin de año, según trascendió en la entrevista, Martínez tiene previsto algún movimiento vinculado a su nueva etapa profesional, aunque los detalles no fueron precisados públicamente. La psicología parece ser su espacio actual, no solo como carrera sino como forma de procesar lo que vivió durante su paso por la televisión.
La historia de Martínez es un recordatorio de que detrás de los elencos juveniles exitosos hay personas muy jóvenes enfrentando presiones que el formato no suele mostrar. Que haya elegido la psicología no es un detalle menor: es, quizás, la respuesta más coherente a todo lo que el éxito le cobró.














