El gobernador bonaerense mantendrá una reunión institucional con Hugo Passalacqua y encabezará un acto partidario en Posadas. La jugada avanza en medio de la fractura del oficialismo misionero y como antesala del plenario federal del próximo 19 de septiembre.
Axel Kicillof concretará este miércoles 9 de septiembre su desembarco en la provincia de Misiones con una agenda doble que combina la gestión oficial con una marcada intención política de alcance nacional. El gobernador de la provincia de Buenos Aires mantendrá un encuentro institucional con su par norteño, Hugo Passalacqua, para la firma de convenios de cooperación. Sin embargo, el verdadero trasfondo de la visita pasa por el fortalecimiento del peronismo local y el despliegue del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la plataforma con la que el mandatario bonaerense busca estructurar una alternativa federal frente al gobierno de Javier Milei con la mirada puesta en 2027.
La gira en la tierra colorada no surge de forma intempestiva, sino que fue minuciosamente preparada en los días previos por espadas políticas de la gestión bonaerense. El diputado provincial y secretario general del PJ de la provincia de Buenos Aires, Mariano Cascallares, junto al director del Banco Provincia y exintendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, encabezaron reuniones estratégicas en Posadas con intendentes, dirigentes territoriales y la conducción del PJ misionero, liderada por Christian Humada. Tras los contactos oficiales con Passalacqua, Kicillof cerrará la jornada con un acto partidario en la sede del Partido Justicialista de Posadas para dejar formalmente consolidada la mesa provincial de su agrupación.
El cruce a la provincia mesopotámica convierte a Misiones en el séptimo distrito subnacional que Kicillof visita desde abril, sumándose a un itinerario federal que ya incluyó recorridas por Tierra del Fuego, Formosa, Córdoba, Corrientes, Chaco y La Pampa. La llegada del dirigente bonaerense se produce, además, en una coyuntura política sensible para la provincia receptora: el espacio oficialista provincial atraviesa una inédita interna entre el gobernador Passalacqua y su histórico padrino político, Carlos Rovira. Ante ese escenario de dispersión de poder, el kicillofismo busca abrir canales de diálogo, tejer alianzas y recuperar terreno institucional para el peronismo.
Detrás del discurso de cooperación técnica e integración regional, la avanzada bonaerense transparentó las intenciones electorales del espacio. Durante la antesala del viaje en Posadas, el propio Cascallares definió explícitamente la meta de "recuperar el gobierno nacional" y afirmó que Kicillof "es el mejor de nosotros para dar la discusión y conducir los destinos de la Patria". Estas declaraciones coincidieron con plenarios simultáneos desplegados en otros puntos del país, como el encabezado por el ministro de Gobierno Carlos Bianco en Saladillo y las actividades en Córdoba lideradas por la jefa de Asesores Cristina Álvarez Rodríguez junto al exsenador Carlos Caserio.
El paso por la provincia del noreste funcionará como el escalón previo al test de volumen político más ambicioso que el kicillofismo tiene marcado en su calendario inmediato. El próximo 19 de septiembre, el Movimiento Derecho al Futuro realizará un plenario federal en las instalaciones de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Avellaneda, en Villa Domínico, bajo la consigna "A organizar la esperanza". A esa cita acudirán representaciones políticas de las 24 jurisdicciones del país para institucionalizar los contactos entablados en los últimos cinco meses y trazar la plataforma de desarrollo nacional propuesta por el espacio.
En un contexto donde la gestión nacional profundiza el ajuste fiscal y las provincias enfrentan una drástica reducción de transferencias, la estrategia de Kicillof apunta a posicionarse como el eje de articulación de mandatarios, jefes comunales y estructuras sindicales desafectadas de la conducción tradicional. La escala en Misiones ratifica que la construcción del gobernador trascendió los límites bonaerenses para convertirse en un despliegue territorial activo, cuyas proyecciones reales comenzarán a medirse formalmente a partir del plenario nacional de Avellaneda.














