
El gobernador bonaerense se reunirá con fondos de inversión y hablará ante un coloquio junto al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Axel Kicillof emprende un viaje a Nueva York que lo pondrá en la misma ciudad que el presidente Javier Milei, quien expondrá ante la Asamblea General de la ONU. La coincidencia geográfica no implica agenda compartida: el gobernador de la provincia de Buenos Aires tiene una agenda propia centrada en economía y finanzas internacionales.
Kicillof participará de un coloquio de economía junto al alcalde neoyorquino Zohran Mamdani, figura progresista que ganó la intendencia de la ciudad más poblada de Estados Unidos. Además, el mandatario bonaerense mantendrá reuniones con fondos de inversión, buscando captar financiamiento externo para la provincia.
El viaje se produce en un momento de fuerte tensión entre la administración provincial y el gobierno nacional. La relación entre Kicillof y Milei atraviesa uno de sus peores momentos desde que ambos asumieron, con disputas por coparticipación, obra pública y el manejo de la deuda bonaerense como ejes del conflicto.
El dato que cambia la lectura es la elección del interlocutor porteño: Mamdani es un político de izquierda que derrotó a candidatos del establishment demócrata, lo que marca una señal sobre el tipo de alianzas internacionales que Kicillof busca construir, en las antípodas del perfil libertario que proyecta Milei en el mismo escenario.
La presencia simultánea de ambos dirigentes en Nueva York abre la posibilidad —por ahora no confirmada— de algún cruce protocolar o declaración cruzada que avive la disputa política doméstica. Si Milei aprovecha el foro de la ONU para exhibir respaldo internacional, Kicillof podría intentar instalar una narrativa alternativa desde el mismo territorio.
Lo concreto es que la provincia de Buenos Aires intenta reposicionarse como actor con peso propio en la arena financiera global, en un contexto donde el gobierno nacional concentra toda la representación exterior. La agenda de Kicillof en Nueva York es, también, un gesto político hacia adentro.














