
El municipio distribuyó 30 cámaras corporales entre agentes de control, que registrarán faltas de tránsito y uso del espacio público en tiempo real.
El municipio de Resistencia puso en marcha un sistema de cámaras corporales —bodycams— asignadas a inspectores que recorren la vía pública. Las 30 unidades distribuidas permiten registrar en video las infracciones detectadas en el momento, lo que modifica sustancialmente el procedimiento de labrado de actas y la capacidad de prueba en instancias de impugnación.
Entre las infracciones que el sistema buscará registrar figura el uso indebido del celular mientras se conduce, una falta de alto impacto en la siniestralidad vial y que históricamente resultaba difícil de documentar sin una imagen que la respaldara. La bodycam resuelve ese problema al incorporar evidencia audiovisual desde el cuerpo del agente.
La tecnología de cámaras corporales tiene amplio uso en fuerzas de seguridad de países como Estados Unidos y Reino Unido, y en Argentina fue incorporada por algunas policías provinciales. Su adopción por inspectores municipales de tránsito es un paso diferente: desplaza la herramienta del contexto policial hacia la gestión urbana cotidiana, con implicancias tanto para la transparencia del procedimiento como para el control sobre el propio inspector.
Ese es el dato que cambia la lectura: la bodycam no solo graba al infractor, también graba al inspector. Eso reduce el margen para exigir coimas o proceder de forma arbitraria, algo que en municipios del interior del país no es un riesgo menor. Si el sistema funciona de forma simétrica —y si las grabaciones son realmente auditables—, puede ser una herramienta de control institucional genuina.
No hay información confirmada sobre si las imágenes quedarán almacenadas en servidores municipales auditables, cuánto tiempo se conservarán ni qué protocolo rige su uso en procedimientos judiciales. Esas definiciones técnicas son las que determinarán si la iniciativa tiene impacto real o queda como anuncio de modernización sin sustancia.
Con 30 cámaras en las calles de la capital chaqueña, Resistencia da un paso concreto hacia la digitalización del control urbano. El valor de la herramienta dependerá, como siempre, de la transparencia con que se administren los datos que produce.














