El Fortín denunció al Xeneize por incluir a seis extranjeros en la planilla, pero el Tribunal de Disciplina priorizará el resultado deportivo y solo aplicará una sanción administrativa.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se encamina a sepultar la ilusión de Vélez de ganar en los escritorios lo que no pudo conseguir en el campo de juego. El Tribunal de Disciplina rechazará el pedido del club de Liniers para eliminar a Boca Juniors de la Copa Argentina. A pesar de que el Xeneize infringió el límite de futbolistas extranjeros permitidos en la planilla del partido de octavos de final, la conducción de la calle Viamonte optará por preservar el resultado deportivo cosechado en la cancha, evitando una sanción drástica que hubiese sacudido la estructura del torneo.
El conflicto se desató tras la presentación formal de Vélez, que detectó una irregularidad en la confección de la planilla oficial de Boca para el encuentro. El Xeneize inscribió a seis jugadores extranjeros: el arquero Álvaro Montero, Lozano, Villa, Palacios, Valencia y Ángel Romero, superando el límite reglamentario de cinco futbolistas foráneos permitidos en la nómina de juego. Basándose en esta falta, la dirigencia del Fortín exigió la anulación del partido, la descalificación inmediata de Boca y su propio pase a la siguiente ronda para enfrentar a Racing Club.
Sin embargo, la jurisprudencia histórica de la AFA y la lógica política que suele imperar en sus fallos juegan en contra de las pretensiones de Liniers. Fuentes del organismo confirmaron que un error de carácter administrativo no es suficiente para revertir un marcador obtenido con la pelota en movimiento. En el análisis del Tribunal pesa el criterio de que todos los futbolistas involucrados contaban con la habilitación correspondiente para disputar el torneo, descartando así un escenario de mala inclusión por falta de registro o inhabilitación previa.
El dato clave que termina de debilitar el reclamo de Vélez es que el sexto extranjero de Boca, el delantero paraguayo Ángel Romero, nunca ingresó al campo de juego y permaneció la totalidad del partido en el banco de suplentes. Además, el cuerpo arbitral y las autoridades de la Copa Argentina validaron la planilla entregada por el club de la Ribera antes del pitazo inicial sin formular objeciones. A este atenuante se suma un llamativo vacío legal: el reglamento específico de la competencia no establece de forma explícita la pérdida de puntos o la eliminación como castigo directo para esta infracción.
Con este panorama, los próximos pasos del expediente en el Tribunal de Disciplina apuntan a una resolución meramente decorativa. El organismo dictaminará que existió una contravención administrativa por parte de Boca al confeccionar la nómina, pero la pena se limitará a una sanción económica o un apercibimiento institucional. De esta manera, el cuadro de la Copa Argentina no sufrirá modificaciones y el Xeneize mantendrá formalmente su derecho a disputar la próxima instancia del torneo frente a la Academia.
La inminente resolución deja al descubierto, una vez más, la tensión entre el estricto cumplimiento de los reglamentos escritos y el peso de las decisiones políticas en el fútbol argentino. Vélez se quedará con el sabor amargo de tener la letra del reglamento de su lado pero la rosca institucional en su contra, mientras que Boca supera un susto extrafutbolístico que vuelve a poner bajo la lupa la rigurosidad con la que se controlan los detalles más elementales antes de que ruede la pelota.














