Con un doblete de Ángel Romero y el primer tanto de Enner Valencia, el equipo de Rodolfo Arruabarrena venció 3-1 a Central Córdoba, estiró su racha a 12 partidos invicto y ajustó recambios de cara a la revancha contra San Pablo por la Copa Sudamericana.
Boca Juniors extendió su gran momento futbolístico al derrotar por 3-1 a Central Córdoba de Santiago del Estero en La Bombonera, en un encuentro donde una alineación compuesta mayoritariamente por habituales suplentes dio muestras de solidez. El triunfo no solo le permite al conjunto xeneize afirmarse en la pelea por el Torneo Clausura y acomodarse en la Tabla Anual, sino que estira a 12 partidos su racha invicta. La victoria funciona como el envión anímico necesario antes de afrontar el compromiso más determinante del semestre: la revancha de los cuartos de final de la Copa Sudamericana ante San Pablo en el estadio Morumbí.
El entrenador Rodolfo Arruabarrena implementó una rotación casi total para preservar a sus titulares de cara al plano internacional, conservando en el once inicial únicamente a Lautaro Blanco y Tomás Belmonte, afianzado tras la lesión de Milton Delgado. La decisión estratégica trajo réditos inmediatos: a los 5 minutos del primer tiempo, Ángel Romero abrió el marcador tras una asistencia de Blanco, y apenas seis minutos después, el ecuatoriano Enner Valencia convirtió su primer gol con la camiseta auriazul tras conectar un centro de Lucas Gorosito. En el complemento, Romero selló su doblete con un remate al ángulo para el 3-0 parcial, mientras que Martín Cuitiño anotó el descuento cerca del final para el visitante, conducido por Sebastián Domínguez. La jornada dejó además el debut del juvenil Bacidalupe y una floja actuación del colombiano Sebastián Villa.
El nivel exhibido por los jugadores con menor rodaje convalida el proceso de reconstrucción que encabeza Arruabarrena, quien asumió la dirección técnica para reordenar un plantel jerarquizado pero golpeado por eliminaciones previas bajo los ciclos de Miguel Ángel Russo y Claudio Úbeda. Desde la caída sufrida ante Deportivo Riestra —la última registrada por el club en el certamen local—, el cuerpo técnico logró estabilizar el funcionamiento colectivo. La seguidilla de buenos resultados resulta determinante no solo en la competencia continental, sino en la acumulación de puntos para asegurar un cupo en la Copa Libertadores 2027.
El dato políticamente más significativo que dejó el encuentro de este viernes descansa en la respuesta individual del recambio en una zona crítica del calendario. Las actuaciones de Romero, Valencia y Carlos Palacios le entregan al cuerpo técnico variantes ofensivas con gol en un momento en que la estructura titular sufre el desgaste físico. La recuperación de estas piezas adquiere un valor estratégico central frente a la situación de Leandro Paredes, el eje futbolístico del equipo, quien padece una molestia en el isquiotibial de la pierna izquierda y llegará con el margen justo al duelo decisivo en territorio brasileño.
Con la victoria consumada, Boca enfoca de lleno su preparación en la logística y la estrategia para el viaje a San Pablo, donde buscará defender el 1-0 obtenido en la ida jugada en Buenos Aires. De lograr la clasificación a las semifinales continentales en el Morumbí, la competencia interna impulsada por Arruabarrena elevará la vara en un plantel que enfrenta la exigencia de competir cada tres días. Las próximas horas serán clave para evaluar si los futbolistas con molestias físicas responden a las exigencias médicas para integrarse a la delegación que viajará al exterior.
Respaldado por la profundidad de su plantel y por un rendimiento colectivo que no se resiente pese a las variantes de nombres, Boca viaja a Brasil con certezas renovadas. La presentación en la casa del San Pablo medirá si la firmeza mostrada durante esta racha invicta de 12 encuentros le alcanza para dar el salto definitivo hacia la recta final de la Copa Sudamericana.













