
El Banco de América (Bank of America) publicó un análisis detallado sobre el impacto económico del Mundial de Fútbol que se disputó en Estados Unidos entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026. El informe, basado en el gasto registrado con tarjetas de crédito y débito durante el torneo, reveló cifras que confirman el enorme poder económico de un evento de esta magnitud sobre el territorio anfitrión.
Las ciudades sede del torneo fueron las grandes beneficiadas. Metrópolis como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Dallas y Seattle registraron picos históricos de gasto turístico durante las semanas del Mundial, con hoteles a plena capacidad, restaurantes desbordados y una actividad comercial inusual para la temporada. Los turistas internacionales, provenientes de decenas de países, generaron un derrame económico que se sintió en sectores tan diversos como el transporte, el entretenimiento y el comercio minorista.
El análisis del banco subraya que el Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá, fue el torneo con mayor asistencia de público de la historia de la competencia, en parte por el formato ampliado a 48 selecciones. Ese volumen adicional de partidos y de aficionados se tradujo directamente en mayor gasto agregado, con una incidencia especialmente notable en las ciudades que albergaron partidos de cuartos de final, semifinales y la final.
Más allá de los números fríos, el Mundial dejó una huella cultural en las ciudades sede. El fútbol, históricamente un deporte de nicho en Estados Unidos frente al béisbol, el básquet o el fútbol americano, ganó visibilidad y nuevos fanáticos locales, lo que abre un horizonte prometedor para la Major League Soccer y para la organización de futuros eventos internacionales en suelo norteamericano.















