
El actor eligió un destino alejado del circuito hollywoodense para instalarse junto a vecinos como Sandra Ortega, heredera del emporio Inditex.
Richard Gere, uno de los actores más reconocidos de Hollywood, eligió España para construir la casa en la que planea vivir. Con 77 años, el protagonista de Pretty Woman avanza en un proyecto residencial en un pueblo español cuya identidad no fue revelada en detalle, pero que lo tiene como nuevo habitante de una comunidad donde ya reside Sandra Ortega, hija del fundador de Inditex, Amancio Ortega, según publicó La Nación.
La elección de España no es casual en la trayectoria reciente de Gere. El actor lleva años distanciándose del estilo de vida de Los Ángeles y ha manifestado en múltiples entrevistas su preferencia por entornos más tranquilos, ligados a la naturaleza y alejados de la industria del entretenimiento. El proyecto de construcción en territorio español sería la expresión más concreta de ese alejamiento.
Gere es budista practicante y activista político desde hace décadas, especialmente comprometido con la causa del Tibet. Esa faceta de su vida lo llevó a priorizar, con el paso del tiempo, una existencia más contemplativa por sobre las exigencias del star system. Su decisión de radicarse en Europa responde a esa búsqueda personal que viene articulando desde hace años.
El detalle que agrega dimensión a la historia es el entorno social que rodea su nueva residencia: tener a Sandra Ortega como vecina ilustre ubica el proyecto en una zona de altísimo nivel adquisitivo dentro de España, lo que sugiere que el retiro elegido por Gere dista bastante de ser austero. Se trata, en todo caso, de un alejamiento del ruido mediático, no de la riqueza.
No hay información disponible sobre plazos de finalización de la construcción ni sobre si Gere planea instalar allí su residencia permanente o utilizarla como segunda vivienda. Tampoco se confirmó si mantendrá algún proyecto actoral activo desde Europa o si la mudanza implica un retiro definitivo de las pantallas.
A los 77 años, Gere cierra un ciclo ante el público global y abre otro en la intimidad de un pueblo español. Que uno de los rostros más icónicos del cine de las últimas cuatro décadas elija construir su hogar definitivo en Europa es, en sí mismo, una declaración sobre los límites que incluso las grandes estrellas le ponen a Hollywood.














