El último informe de CB Global Data evaluó la percepción pública de los 24 jefes comunales del GBA. Federico Otermín lidera la tabla, mientras que Gustavo Menéndez figura en el fondo.
Un relevamiento sobre la coyuntura política en el Conurbano bonaerense encendió luces de alerta en varios municipios: nueve intendentes registraron un saldo neto de imagen negativo, y en siete de ellos el balance desfavorable alcanza los dos dígitos. Los datos surgen del último informe de la consultora CB Global Data, conducida por el analista Cristian Buttié, que evaluó la percepción pública de los 24 jefes comunales de la primera y segunda sección del Gran Buenos Aires.
El estudio, realizado entre el 1 y el 4 de septiembre sobre una muestra de entre 478 y 764 casos por municipio (con un margen de error de +/- 3% a 4%), ubica a Federico Otermín (Lomas de Zamora) al frente del ranking con un diferencial positivo de 25,8 puntos porcentuales. En la cima lo acompañan Fernando Gray (Esteban Echeverría), con +23,7 puntos, y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), con +22,9. En el extremo opuesto, la tabla muestra a Gustavo Menéndez (Merlo) en el último lugar con un saldo desfavorable de -20 puntos, escoltado por Fernando Moreira (General San Martín) con -17,5 y Pablo Descalzo (Ituzaingó) con -17,1 puntos.
La brecha entre dirigentes responde en parte a los movimientos políticos derivados de las elecciones previas, donde varios intendentes titulares migraron hacia la Legislatura bonaerense o cargos ejecutivos. Ese traspaso derivó en el ascenso de suplentes o dirigentes interinos que arrastran un menor nivel de conocimiento popular, lo que altera los porcentajes de valoración. En un escenario copado casi de forma absoluta por el peronismo, la principal excepción de gestión opositora analizada se da en San Isidro, donde el PRO ostenta la jefatura territorial desde la victoria de Ramón Lanús sobre la estructura histórica del possismo.
El dato políticamente más llamativo del estudio lo protagonizaron Ariel Sujarchuk (Escobar) y el propio Ramón Lanús. Mientras el jefe comunal de Escobar fue el que más creció respecto a agosto con un salto a favor de 6,3 puntos porcentuales, el intendente de San Isidro sufrió el desmoronamiento más abrupto de la medición, registrando una caída de 5,6 puntos. En paralelo, el reporte reveló un desempeño uniforme para las cinco mujeres al frente de municipios en el Conurbano —Soledad Martínez (Vicente López), Mariel Fernández (Moreno), Eva Mieri (Quilmes), Magdalena Sierra (Avellaneda) y Lorena Espina (José C. Paz)—, quienes, pese a ubicarse en la franja media del escalafón, mantuvieron todas un saldo neto positivo.
El deterioro de la imagen en distritos clave del Gran Buenos Aires expone complejos escenarios de gobernabilidad para los jefes territoriales con saldo en contra, sobre todo en un clima de creciente tensión social y económica. Estos números no solo reconfiguran las discusiones internas dentro del peronismo y del PRO a nivel provincial, sino que obligarán a los intendentes peor posicionados a reestructurar sus estrategias de gestión y comunicación territorial para evitar un desgaste irreversible de cara al próximo ciclo electoral.
Con un mapa bonaerense fragmentado y nueve gestiones comunales navegando en terreno negativo, el comportamiento de la opinión pública en la provincia de Buenos Aires ratifica que el crédito político local no es inagotable. Las variaciones drásticas registradas en tan solo un mes marcan que la volatilidad social continuará siendo el factor determinante en el armado político del Conurbano.














