
El comercio minorista pyme registró una caída real en una fecha que históricamente es una de las más fuertes del calendario comercial.
Las ventas en comercios minoristas pyme durante el Día de la Madre 2026 cayeron un 1,4% en términos interanuales, según datos que releva el sector. El resultado confirma que la recuperación del consumo que venía mostrando algunos indicios positivos durante el año no logró sostenerse en una fecha que suele ser uno de los picos más altos del calendario comercial.
La medición corresponde a la comparación con el mismo período del año anterior, lo que significa que la caída se registra sobre una base que ya era de por sí exigente. El comercio minorista pyme es un termómetro sensible del consumo popular porque incluye negocios de cercanía, indumentaria, accesorios, perfumería y otros rubros que concentran las compras típicas de esta fecha.
El Día de la Madre es, junto con el Día del Niño y las fiestas de fin de año, uno de los tres momentos en que el comercio minorista espera compensar meses de menor actividad. Una caída en esa ventana no es un dato menor: implica que los consumidores ajustaron el gasto incluso en un momento en que culturalmente hay predisposición a comprar.
El dato más significativo es que la baja se da en términos reales, es decir, descontando inflación. Eso quiere decir que no alcanzó con que los precios suban para compensar la menor cantidad de unidades vendidas. El poder adquisitivo de los hogares todavía no recuperó terreno suficiente como para sostener el gasto en fechas festivas al nivel del año pasado.
Lo que puede pasar ahora depende de cómo evolucionen los salarios reales en el último trimestre del año y de si el crédito al consumo sigue expandiéndose. Si los ingresos no recuperan terreno, el riesgo es que las fiestas de fin de año también muestren números por debajo del año anterior, lo que sería una señal de alerta más difícil de ignorar para el gobierno.
La caída del 1,4% puede parecer pequeña en términos absolutos, pero su relevancia está en el contexto: una economía que se dice en recuperación y un gobierno que exhibe la baja de la inflación como logro central debería ver ese rebote reflejado en el consumo. Que el Día de la Madre no lo confirmó es, al menos, una señal para seguir de cerca.














