
Joaquín Correa fue la figura del partido con una actuación destacada, aunque la jugada del primer gol generó polémica por un posible offside de Montiel.
River Plate aplastó a Belgrano por 3 a 0 en Córdoba y aseguró su lugar entre los ocho clasificados del Grupo B en la instancia de playoffs. El triunfo fue contundente en el marcador y llegó en una semana en la que el equipo necesitaba una respuesta clara dentro del campo para despejar dudas acumuladas.
Joaquín Correa tuvo una noche de alto nivel y fue la figura del encuentro. Tomás Galván también anotó, en una jugada que encendió el debate: Montiel estaba en posición de fuera de juego en el inicio de la acción, pero el árbitro Pablo Dóvalo convalidó el tanto al interpretar que la intervención de dos defensores de Belgrano modificó la jugada. El VAR respaldó esa lectura y el gol quedó en pie.
La misma tecnología que validó el gol polémico también evitó una expulsión que Dóvalo había decretado en un primer momento sobre el campo. El videoarbitraje modificó dos decisiones centrales del juez durante el partido, lo que volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la consistencia del VAR en la competencia y los criterios de aplicación en jugadas divididas.
El dato que cambia la lectura del resultado es que River ya tenía asegurada la clasificación a playoffs antes de este partido, pero el margen de tres goles mejora su posición en el grupo y puede ser determinante en un eventual cruce por diferencia de goles. Además, el equipo necesitaba mostrar solidez después de una semana de presión mediática y resultados irregulares.
Con la clasificación confirmada, el foco pasa ahora a la definición del cuadro de playoffs y a los posibles rivales que enfrentará River en la fase de eliminación directa. Los mata-mata son el siguiente paso y el rendimiento mostrado ante Belgrano sugiere que el equipo llega en un buen momento de forma, aunque el nivel de los cruces será notoriamente más exigente.
El 3-0 es el resultado más amplio que pudo haber pedido el entrenador riverplatense en una visita a Córdoba. Con Correa como figura y la clasificación sellada, River cierra la fase de grupos con autoridad y con la polémica arbitral como único ruido de fondo en una noche que, para el Millonario, fue casi perfecta.













