Apenas el 29,8% de los consultados cree que la situación mejorará hacia 2027, mientras que casi el 60% evalúa de forma negativa el presente. El impacto en la imagen presidencial y el achicamiento de la ventaja electoral.
El principal sostén del relato libertario muestra signos de agotamiento en el terreno de la opinión pública: la promesa de un futuro próspero ya no logra compensar el malestar del bolsillo cotidiano. Un exhaustivo relevamiento que promedió once sondeos de alcance nacional difundidos durante el último mes determinó que apenas el 29,8% de los argentinos cree que la economía repuntará hacia 2027, mientras que un 49,3% proyecta que el panorama empeorará y un 20,9% no avizora cambios o prefirió no responder.
El informe recopiló estudios elaborados por consultoras de diversas metodologías e identidades políticas, entre las que figuran Atlas Intel, Management & Fit, Opinaia, Synopsis, RDT Consultores, Equipo Mide, Proyección, Trespuntozero/Alaska, Qsocial, OPSA de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de San Andrés. En el desglose individual, Opinaia arrojó los números más equilibrados para el oficialismo (31% de optimismo frente a un 32% de pesimismo), mientras que la brasileña Atlas Intel registró la medición más adversa, con un 56% de expectativas negativas y apenas un 26% de respuestas favorables. A la par, casi un 60% de los encuestados catalogó la situación económica actual como peor a la del año pasado.
La curva descendente comenzó a marcarse tras el clímax político que Javier Milei alcanzó a fin de año luego de las elecciones legislativas. Desde entonces, el desgaste acumulado por el rebote inflacionario y el impacto institucional del escándalo de presunta corrupción que envolvió al exvocero Manuel Adorni horadaron la base de sustentación oficial. Si bien la posterior desaceleración de precios y la salida del funcionario frenaron la sangría abrupta, la imagen del Presidente quedó estancada en un promedio del 36,1% a favor, contra un 57,2% de rechazo y un 6,7% de indecisos.
El dato más revelador del estudio radica en cómo esta pérdida de optimismo pulverizó la ilusión libertaria de ganar la reelección en primera vuelta sin necesidad de consensos mayores. Aunque ningún traspié de la gestión fue capitalizado de lleno por la oposición y La Libertad Avanza retiene una ventaja partidaria (31,6% contra 26,3% del peronismo kirchnerista), la distancia se estrecha drásticamente en una eventual segunda vuelta: medido en un balotaje directo, Milei obtiene un 41,5% frente al 39,5% del gobernador Axel Kicillof, un margen de apenas dos puntos que entra de lleno en la zona de empate técnico.
Frente a este escenario adverso, la Casa Rosada busca recalibrar su estrategia comunicacional y forzar virajes en la agenda pública para no quedar atrapada en la discusión del costo de vida. La apelación recurrente del ministro de Economía Luis Caputo al lema de que "viene lo mejor" convive con maniobras de distracción política, como la reciente cadena nacional para presentar el endurecimiento de sanciones a quienes operen en las Islas Malvinas. Sin embargo, la efectividad de estos giros temáticos parece tener un límite estrecho frente al reclamo de mejoras salariales concretas.
El Gobierno enfrenta así el desafío de transformar la disciplina fiscal en alivio perceptible antes de que la carrera electoral de 2027 quede formalmente abierta. Con una sociedad que ya no convalida el sacrificio económico con la misma paciencia que en los primeros meses de mandato, la capacidad del oficialismo para retener el poder dependerá de reactivar la economía real o de resignarse a dirimir su continuidad en un balotaje de resultado completamente incierto.














