La exdiputada radical Soledad Carrizo, designada por el Ejecutivo en el INAES, intervino con inteligencia artificial la foto del homenaje a José Manuel de la Sota que reunió a Sergio Massa, Juan Schiaretti y Martín Llaryora.
Una publicación de la exdiputada radical y actual vocal del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), Soledad Carrizo, desató una fuerte controversia en el arco político tras difundir una imagen generada con inteligencia artificial que caracterizó como cucarachas a los principales referentes del peronismo y al exjuez de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda. La maniobra digital tomó como base la fotografía oficial del reciente homenaje al exgobernador cordobés José Manuel de la Sota, una cumbre que había encendido las alarmas en el oficialismo por mostrar las primeras señales de articulación entre los distintos sectores de la oposición.
En la imagen alterada por la funcionaria libertaria aparecen ridiculizados el exministro de Economía Sergio Massa, el gobernador cordobés Martín Llaryora, el exmandatario Juan Schiaretti, la senadora Alejandra Vigo, la diputada Cecilia Moreau, el ministro bonaerense Carlos Bianco, el exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey, la exmandataria fueguina Rosana Bertone y el propio Maqueda. "Les quieren hacer creer a la gente que son un peronismo diferente. Pero son los mismos de siempre", sentenció Carrizo en su cuenta de X, donde además responsabilizó a Massa por la crisis socioeconómica y arremetió contra la conducción del cordobesismo.
El ataque de la dirigente no fue casual ni aislado. El acto de homenaje a De la Sota funcionó como una vidriera donde confluyeron el peronismo federal, el Frente Renovador y el armado territorial de Axel Kicillof, un movimiento de pinzas que busca perfilar un frente electoral unificado de cara a los comicios presidenciales de 2027. Frente a esa demostración de volumen político, la respuesta desde las filas gubernamentales apeló a la descalificación directa para neutralizar cualquier intento de renovación opositora.
Detrás de la agresividad discursiva asoma la trayectoria de la propia Carrizo, quien completó una rápida mutación política tras doce años en la Cámara de Diputados en representación de la UCR. Luego de haber impulsado una alianza entre el radicalismo y La Libertad Avanza, la exintendenta de Quilino fue premiada en abril pasado por la Casa Rosada mediante el Decreto 212/2026 como directora en el INAES. Esa sobreactuación oficialista motivó la réplica del jefe de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, quien sugirió que la funcionaria recurre a "mensajes violentos y discriminatorios" para congraciarse con las máximas autoridades nacionales, mientras que desde la propia UCR referentes como Juan Cruz Cándido y Rocío Alconada Alfonsín tildaron la publicación de vergonzosa e inexplicable.
La polémica escaló también en el plano institucional debido al uso de representaciones deshumanizantes en el debate público. Diversos analistas advirtieron que la adjetivación de adversarios políticos bajo la figura de plagas o alimañas remite a metodologías históricas de propaganda destinadas a suprimir la legitimidad del rival, un recurso que tensa al máximo la convivencia democrática y fractura los puentes de diálogo que el Gobierno aún necesita entablar con los bloques provinciales en el Congreso.
El episodio deja al descubierto el endurecimiento de la línea discursiva del oficialismo a través de sus cuadros de origen extrapartidario, obligados a exhibir lealtad en las redes sociales ante cada intento de reorganización de sus adversarios. Lejos de quedar como una anécdota digital, la asimilación del peronismo con insectos profundizó el distanciamiento entre el cordobesismo y la gestión libertaria, marcando el tono hostil con el que se disputará la reconstrucción del mapa político hacia 2027.













