La administración libertaria recuperará la denominación histórica de la señal estatal justo el 17 de octubre, una fecha clave del peronismo. Habrá un programa especial y homenajes, aunque la lista de figuras elegidas generó polémica por llamativas ausencias.
La televisión estatal cambiará de piel y volverá a llamarse Canal 7, una denominación histórica que la administración de Javier Milei decidió recuperar justo este sábado 17 de octubre, día en que se conmemoran 75 años de la primera transmisión oficial del medio en la Argentina. La medida, que incluye un nuevo logotipo y una profunda renovación de la identidad visual de la pantalla, busca sepultar definitivamente la marca "TV Pública" que adoptó el kirchnerismo en 2009.
El relanzamiento se oficializará durante un programa especial en vivo de tres horas, de 19 a 22, con la conducción de figuras de la pantalla actual como Carlos Monti, Guillermo Andino, Mariana Arias, Gabriel Corrado e Iliana Calabró. Como parte de los festejos organizados por el canal —que hoy se encuentra intervenido bajo la órbita de Radio y Televisión Argentina (RTA), cuyo interventor es Carlos Curci— se inaugurará un "Paseo de las Estrellas" en la vereda de la sede porteña, ubicada en la avenida Figueroa Alcorta y Tagle, para homenajear a las grandes personalidades de la emisora.
El origen de la televisión argentina estuvo indisolublemente ligado a la política y al Estado un 17 de octubre de 1951, cuando el empresario Jaime Yankelevich importó los equipos necesarios para transmitir desde la Plaza de Mayo el acto por el Día de la Lealtad y el histórico discurso de Eva Perón bajo la señal inicial de LR3 Radio Belgrano Televisión. A lo largo de siete décadas y media, el canal atravesó múltiples estatizaciones, privatizaciones de corta duración —como la que ganó el empresario peronista Jorge Antonio en los años 50— y cambios de nombre, desde el clásico Canal 7 hasta el ATC (Argentina Televisora Color) impuesto por la dictadura en 1979 y el efímero regreso a Canal 7 durante la gestión de Fernando de la Rúa.
El dato político más filoso del relanzamiento pasa por la lista oficial de homenajeadas figuras históricas, que incluye a Susana Giménez, Mirtha Legrand, Carlitos Balá, Antonio Gasalla, Juan Carlos Calabró, Alberto Olmedo, Jorge Guinzburg, Blackie, Enrique Macaya Márquez, Ana María Campoy, Pepe Cibrián, Luis Landriscina, Leonor Benedetto, Juan Alberto Badía y Jaime Yankelevich. Sin embargo, un especialista del sector audiovisual advirtió sobre ausencias sumamente llamativas que evidencian un criterio de selección ideológico: en la nómina oficial no figuran Lidia "Pinky" Satragno, Tato Bores, Cacho Fontana, Antonio Carrizo, Magdalena Ruiz Guiñazú, la dupla de Mónica Gutiérrez y Carlos Campolongo ni tampoco Diego Capusotto, creador del recordado ciclo "Peter Capusotto y sus videos".
Este giro simbólico e identitario ocurre en el peor momento histórico de audiencia para la emisora estatal, que en septiembre registró un promedio general de apenas 0,2 puntos de rating, empatando con Net TV y muy lejos de los márgenes que supo tener en otras épocas. El actual interventor ejecuta un plan de fuerte austeridad que contempla la desvinculación de cientos de empleados, la reducción drástica de la producción propia y una mayor tercerización de contenidos y coproducciones privadas, en consonancia con un presupuesto operativo para RTA proyectado en $74.429 millones frente a ingresos estimados en apenas $3.985 millones, lo que arroja una pérdida operativa anual cercana a los $70.444 millones con el aval del ministro de Economía, Luis Caputo.
Mientras la pantalla actual intenta sostenerse con ciclos conducidos por Guillermo Andino, Carlos Monti y próximas apuestas como "Mañaneros", el gran interrogante pasa por saber si este rebranding nostálgico logrará rescatar a la señal del fondo del encendido o si quedará como un mero ejercicio retórico de desideologización kirchnerista. Por lo pronto, el sábado habrá torta de cumpleaños, recuerdos de archivo y cortes de cinta, pero el desafío de fondo seguirá intacto: dotar al canal estatal de una identidad plural y autosustentable que logre sobrevivir a los cambiantes vientos de la política nacional.














